Columnistas

Un periódico inconforme en busca del mejor país posible

Saber que el mejor periodismo investiga y revela al público cuando una ley se incumple, cuando un acto de corrupción se identifica, debería ser un incentivo de probidad.

Fabrice Le Lous, periodista y director de La Nación.
Fabrice Le Lous es periodista. Fue editor en La Prensa de Nicaragua y director de El Financiero de Costa Rica. También fue consultor para Latinoamérica de Solutions Journalism Network (SJN). Ha sido jurado de los premios internacionales de periodismo Gabo, Roche y GDA.

Al norte de San José, hay un edificio desconocido que es un tesoro nacional. Por fuera no lo parece, con su geometría plomiza de aburridos ángulos rectos. Por dentro, su incalculable valor tampoco salta a la vista de inmediato: solo hay hileras de estanterías de hierro azul asentadas sobre un piso de placas de concreto verde. Pero nomás dar unos pasos, un suave aroma a papel viejo resuelve el acertijo: se trata de una de las pocas hemerotecas de Costa Rica; una cámara donde palpitan apaciblemente 78 años del país.

Los anuncios publicitarios, a veces de médicos que recomiendan nicotina, dan fe de la evolución científica y de las políticas públicas; el nivel de español de los textos narra el cuidado y cariño de mis colegas de antaño por documentar la ahora historia, antes coyuntura; los negativos fotográficos completan el viaje al pasado con reminiscencias de color y sonido.

Con cada periódico, jornada a jornada —catástrofes, triunfos, crisis y elecciones incluidas—, La Nación fue abriéndose espacio en la cotidianidad de los ciudadanos hasta convertirse en el principal diario del país. El más leído y también el más escrutado por la opinión pública.

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