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Trump, China y América Latina: la Doctrina Monroe en versión siglo XXI

Hoy, el corolario Trump también tiene un destinatario: China, país nombrado como ‘cierto actor extranjero’ en el documento ‘Estrategia de Seguridad Nacional’

El presidente estadounidense Donald Trump (izq.) y el presidente chino Xi Jinping  a su llegada a la base aérea de Gimhae, junto al aeropuerto internacional de Gimhae en Busan, el pasado 30 de octubre, para reunirse. Fotografía:
El presidente estadounidense Donald Trump (izq.) y el presidente chino Xi Jinping a su llegada a la base aérea de Gimhae, junto al aeropuerto internacional de Gimhae en Busan, el pasado 30 de octubre, para reunirse. Fotografía: ANDREW CABALLERO-REYNOLDS
El presidente estadounidense Donald Trump (izq.) y el presidente chino Xi Jinping  a su llegada a la base aérea de Gimhae, junto al aeropuerto internacional de Gimhae en Busan, el pasado 30 de octubre, para reunirse. Fotografía:
El mandatario estadounidense, Donald Trump (izq.), y el presidente chino, Xi Jinping, se reunieron en Busan, Corea del Sur, el pasado 30 de octubre. (ANDREW CABALLERO-REYNOLDS/AFP)

Al pastor John Cotton fue al primero que se le ocurrió decir, para el tiempo de la colonización de Nueva Inglaterra, que una nación podía avasallar a otra siempre que los amparara “un designio especial del cielo como el que tuvieron los israelitas”. Para aquellos puritanos, abuelos fundadores de los futuros Estados Unidos, todo placer estaba vedado; la comida era para nutrirse; el sexo, para reproducirse; la ropa, no para engalanarse, sino para abrigarse, y las guerras, para asegurarse un espacio vital deparado por la voluntad divina.

Esta misión sagrada la pondría en todas sus letras, en 1848, el periodista John L. O’Sullivan para defender la conquista de Texas y Oregon: “El cumplimiento de nuestro destino manifiesto es extendernos por todo el continente que nos ha sido asignado por la Providencia”.

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