El mercado cambiario se volvió muy superavitario. Están entrando muchos dólares de parte de inversionistas extranjeros que vienen a instalar plantas de producción, centros de oficinas y hoteles; de inversionistas extranjeros que vienen a comprar terrenos y casas, sobre todo, en el Pacífico norte; de un sector exportador sumamente dinámico, muy ligado a las zonas francas; de la gran cantidad de turistas que ingresan al país; de la deuda externa que el gobierno adquirió (Eurobonos y préstamos); y de inversionistas foráneos que ven como un buen negocio comprar bonos del gobierno de Costa Rica.
El Banco Central, a través de distintos modos de intervención, ha comprado buena parte de ese excedente, unos $3.300 millones en los últimos 12 meses. Con eso ha evitado que el colón se aprecie aún más, y ha ido aumentando su reserva para el eventual momento en que la situación cambie y pueda haber un faltante de divisas.
Las reservas actuales representan un 140% de lo que el Banco Central ha definido como el nivel adecuado de reservas. Aun restando los depósitos del gobierno en el banco —que pronto los gastará—, las reservas están un 20% por encima de lo adecuado.
