Columnistas

Página quince: La herencia colonial aún pesa en Latinoamérica

Tenemos una herencia milenaria, tanto americana como africana, que hemos menospreciado.

Miguel Sobrado
Miguel Sobrado

Después de dos siglos de estancamiento, el Celeste Imperio renació de las cenizas donde lo habían dejado las políticas coloniales occidentales y el maoísmo criollo. Al reencontrar sus raíces, China emprendió un proyecto nacional, con objetivos cada vez más globales, los cuales la han catapultado a la categoría de segunda economía del planeta y encarrilado, a paso firme, mediante la nueva Ruta de la Seda, hacia un liderazgo más cosmopolita.

Renació en apenas 40 años, impulsada por una iniciativa campesina de libre mercado, la cual cobró dinamismo y fue capaz de integrar las mentes y voluntades de sus habitantes. Luego, paso a paso, y con bajo perfil, sumó aliados en el resto del planeta.

Consiguió la integración, el haz de voluntades colectivo, de tal manera que cada grupo de interés, local o extranjero, congruente con el proceso emprendido, encontró su espacio de aporte y enriquecimiento.

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