Columnistas

Página quince: El Estado empresa de todos o como botín

Para entender la actual coyuntura, es preciso ir a la raíz, al origen colonial patrimonialista latinoamericano.

Miguel Sobrado
Miguel Sobrado

Para entender la crisis del Estado, cada vez más ineficiente y oneroso, es preciso ir a su esencia histórica; ir más allá del desfase institucional coyuntural en el cual se centran las discusiones cotidianas; ir al origen colonial patrimonialista del Estado latinoamericano; a su carácter invertebrado, producto de la sumatoria de intereses privados, carente de un propósito colectivo de interés público para orientar su quehacer e impedir a grupos con intereses no incluyentes tomar el poder, y, en consecuencia, privar a la ciudadanía de los beneficios.

El nuestro es un Estado sin rumbo debido a la falta de un proyecto integrador. Puede tener incluso su origen en la negación de lo existente, como un movimiento popular de cambio “para acabar con la corrupción”, que ve personas, pero no tiene una noción del sistema que lo genera y difunde.

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