Columnistas

Lo más caliente tras la Guerra Fría

Nunca, desde 1991, se habían conjuntado tantos riesgos geopolíticos

Alrededor de 127.000 militares rusos, junto a una impresionante parafernalia bélica, rodean las fronteras ucranianas, en estratégicos puntos al este, norte y suroeste. El riesgo de una invasión es tangible, lo mismo que la posibilidad de ataques a blancos cruciales.

El propósito: devolver Ucrania a su esfera de influencia y limitar las decisiones soberanas de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y, sobre todo, sus miembros de Europa oriental y el Báltico.

El domingo 23 de este mes 39 aviones de combate chinos incursionaron en la llamada “zona de identificación defensiva” de Taiwán. Ejercicios de esa índole, junto con despliegues marítimos, son cada vez más frecuentes. El jueves pasado su canciller declaró que las “preocupaciones legítimas de seguridad” rusas deben ser tomadas “con seriedad” por los aliados occidentales.

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