Columnistas

En Guardia: La economía norteamericana

La economía de los Estados Unidos en el 2017 creció más de lo que se vaticinaba y para el 2018 se prevé un crecimiento mayor.

Hace un año, hubo una amplia discusión sobre las perspectivas de la economía americana en el 2017. Unos economistas y la prensa global vaticinaban la debacle; otros, un repunte económico. Yo fui —y soy— optimista y cauto a la vez. La apuesta era cómo reaccionarían las bolsas e indicadores ante el nuevo gobierno.

El debate lo perdió ampliamente la prensa por su pertinaz posición, error que nunca reconoció. El PIB terminó creciendo más de lo previsto y subirá un 2,7 % en el 2018, impulsado por la baja en la tasa corporativa y deducción del 100 % de los gastos de capital. Otras variables mejoraron: inversión, consumo, salario promedio (2,3 %) y la inflación subyacente (core inflation) llegó al 1,75 %, menor a la meta de la Fed.

El ascenso más vital se registró en las bolsas. El Dow Jones pasó de 19.000 puntos en enero del 2017 a 25.000 en diciembre (cifras rondas); algo similar se vio en otros índices por mayores utilidades, expectativas de la reforma fiscal y expansión de la economía mundial. Empero, al subir las acciones, la relación precio/utilidades bajó y surgieron voces de que era insostenible y pronto estallaría una recesión. El FMI previno, en enero pasado (WEO), una posible corrección en los mercados, pues las acciones estaban muy caras.

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