Columnistas

El vandalismo no puede silenciar las demandas estudiantiles

Espero de una autoridad democrática firmeza frente al delito, respeto por los derechos y disposición para dialogar

en la imagen, los resultados de las protestas en Francia
Imagen captada un día después de las protestas nacionales en Francia, que derivaron en saqueos masivos, múltiples incendios y enfrentamientos entre la Policía y los manifestantes. THIBAUD MORITZ

Los estudiantes de secundaria de Francia me han llevado a revisar esa percepción, extendida entre los adultos, de que la juventud vive desinteresada de cuanto sucede a su alrededor. Sus movilizaciones demuestran que tienen conciencia de sus necesidades, saben expresar sus demandas y están dispuestos a defender su formación. Veo en esa actitud una señal alentadora de compromiso ciudadano que merece reconocimiento.

Reclaman mejores condiciones educativas: infraestructura adecuada, suficientes docentes, recursos y financiamiento para recibir una enseñanza digna. Me parecen exigencias legítimas. Cuando les pedimos prepararse para asumir las responsabilidades del mañana, debemos garantizarles las condiciones para hacerlo. No podemos exigir esfuerzo y dedicación mientras les ofrecemos aulas deterioradas, carencias de personal o presupuestos insuficientes.

Entiendo que la falta de respuestas satisfactorias haya impulsado a estos jóvenes franceses a salir a las calles. También comprendo que otros sectores se sumaran, llevando sus propias preocupaciones sobre el costo de vida y los servicios públicos. Esa coincidencia expresa un malestar social que las autoridades tienen la obligación de escuchar, sin reducirlo a una molestia pasajera.

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