Columnistas

El gobierno rehúye la transparencia

El gobierno acumula señales de opacidad: la ley de acceso a la información sigue sin reglamento, las iniciativas de integridad avanzan con retraso y el Micitt no revela quién negoció con los responsables del robo de datos crediticios de costarricenses

Eduardo Ulibarri Bilbao, periodista, analista y exdirector de La Nación
Eduardo Ulibarri Bilbao, periodista, analista y exdirector de La Nación Eduardo Ulibarri

Tres respetadas organizaciones civiles, vinculadas con la transparencia y la integridad, han activado la alerta por “el debilitamiento y deterioro sostenido” en el proceso hacia el gobierno abierto en Costa Rica. Tienen razón. Quince años después de que se estableciera en el país la Alianza para tal fin (parte de una red global), las tendencias más recientes son decepcionantes.

El índice incluido en Perspectivas del gobierno digital 2026, documento de la OCDE con datos de 2025, nos coloca en el último lugar entre sus 38 miembros, con 0,45 puntos de uno posible. Hemos tenido avances desde 2023, pero más en el diseño y el impulso de los usuarios que en la acción pública. Y aunque gobierno digital y abierto no son lo mismo, el primero es una condición indispensable para el segundo.

Más allá del dato, los hechos revelados por Costa Rica Íntegra, Accesa y la cooperativa Sulá Batsú apuntan más al cierre que a la apertura gubernamental.

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