Columnistas

Educación al rescate

El orgullo con que decimos que nosotros invertimos en educación la plata que otros botan en ejércitos se ha ido erosionando con la baja en calidad y pertinencia de la enseñanza

A inicios de este año, en el Foro Económico Mundial, acuñaron el término Cuarta Revolución Industrial, el cual, independiente de qué tan bien describe los cambios experimentados en el planeta, ha sido muy útil para crear conciencia y atraer la atención de más personas preocupadas por el futuro inmediato y el de las próximas generaciones.

Ya no es acertado decir que se avecinan cambios profundos porque muchos de ellos ya llegaron. La humanidad ha desarrollado tecnologías que están cambiando el mundo de una manera profunda y, a diferencia de las revoluciones, dichos cambios van a seguir produciéndose, permitiendo tiempos de estabilización y asimilación, pero, por el contrario, en esta ocasión, los cambios exponenciales (es decir, cada vez más rápidos) seguirán indefinidamente.

Hace 30 años, la energía solar era cincuenta veces más cara que el carbón o el petróleo, pero en ese tiempo el costo de la energía solar ha decrecido 100 veces. Mientras para ningún país es posible operar 100% con energía solar, porque de noche el sol no sale, los que puedan almacenar energía podrán muy pronto abandonar los combustibles fósiles.

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