Columnistas

Buenos días: Se les cayó la máscara

Los huelguistas, en un intento desesperado porque el movimiento está lejos de lo que esperaban, han recurrido a cometer delito para amedrentar y lograr su cometido. Es para que no lo olvidemos.

Armando Mayorga
Armando Mayorga

La huelga es un derecho, pero el delito, no. Y este paro evolucionó, a eso, a la comisión de delitos como el sabotaje de los servicios y bienes públicos.

La desesperación de los huelguistas, al ver que esta no ha sido la “huelga de las huelgas”, les ha empujado a atentar contra el mismo pueblo, los mismos trabajadores y contra la gente más pobre y vulnerable que dicen defender de una reforma fiscal.

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