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Análisis de las pruebas PISA del 2022

En las pruebas PISA del 2022, el sistema educativo costarricense no figuró en los análisis que consideran las brechas socioeconómicas

Andrés Fernández Arauz es economista en jefe del Consejo de Promoción de la Competitividad. Licenciado en Economía y máster en Estadística por la Universidad de Costa Rica, posee una maestría en  Data, Economics and Development Policy del MIT, es profesor del Posgrado de Estadística de la Universidad de Costa Rica, ha realizado diversas investigaciones sobre pobreza, desigualdad económica, educación, mercados laborales y competitividad, entre otros. Sus contribuciones académicas se han publicado en revistas nacionales e internacionales y obtuvo el reconocimiento de la Universidad de Oxford a la Investigación de excelencia en la lucha contra la pobreza.
Columnista de La Nación

Tras revisar la publicación de la evaluación internacional de estudiantes en las pruebas PISA del 2022, llamó mi atención un hecho inusual: es la primera vez que el sistema educativo costarricense no figura en los análisis que consideran las brechas socioeconómicas.

En las pruebas del 2009, la diferencia en rendimiento entre estudiantes de bajos recursos y alumnos que provienen de familias de alto poder adquisitivo fue de 81 puntos (en una escala de 800) y para el año 2018 había crecido a 83.

Además, solamente el 5 % de los estudiantes de mayor estatus socioeconómico calificaban como alumnos de “alto rendimiento” de conformidad con los estándares del Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos (PISA, por sus siglas en inglés) y ninguno de los más vulnerables aparecía en esta categoría.

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