Columnistas

2018: ¿el año de la ‘tormenta perfecta’?...

Se acabó la reiterada broma del pastorcillo: ‘¡Socorro! ¡Que viene el lobo y devora las ovejas!’

Santiago Manzanal
Santiago Manzanal

Burla burlando, mire usted por donde, estamos ya en el 2018. Me gustan los guarismos terminados en número par o en cero. Quizás se deba a que, en mi subconsciente, simetría y circularidad son sinónimos de finitud y perfección, una clara reminiscencia de la Grecia Clásica. Pero, eso sí, quede muy claro, no soy supersticioso.

Rodolfo Santos Lara, abogado, cultísimo, de memoria elefantina y mente abierta, y hombre probo, indomable y con muchas agallas, dice que los supersticiosos se dividen en dos: los que reconocen serlo y quienes lo niegan. Tal vez tenga razón mi buen y admirado amigo…, no lo sé.

Supersticiones y cábalas aparte –al menos, eso intento–, lo cierto es que me agrada la cifra de identidad de este año. De momento, solo eso. Trataré de conformarme con tan roñosa minucia, pero el fracaso está garantizado de antemano. Me conozco. No me contento con poco, aunque los negros nubarrones de hoy en el horizonte estén cada vez más cercanos y, amenazantes, no den margen para abrigar ilusiones.

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