Desde este 20 de agosto, quienes importen, produzcan y comercialicen botellas plásticas de un solo uso deben empezar a ejecutar un plan de acción para evitar que este tipo de productos circule en el mercado y reducir su impacto en el ambiente, principalmente en los océanos.
Según informó este martes el Ministerio de Salud, la normativa busca que los planes que se elaboren eviten botellas plásticas de un solo uso.
Cuatro meses atrás, cuando entró a regir el reglamento se informó de que, a partir de agosto, importadores, productores, comercializadores y distribuidores de botellas plásticas de un solo uso debían cumplir al menos uno de estos requisitos:
Implementar un programa de recuperación o reciclaje.
Participar en programas de gestión integral de residuos.
Establecer alianzas con municipios.
Las botellas con insumos agropecuarios quedan excluidas de las disposiciones.
“Esta normativa busca fortalecer la responsabilidad de todos los actores de la cadena de valor, desde los distribuidores hasta los consumidores, con el objetivo de avanzar hacia una economía circular, reduciendo el desperdicio y aprovechando al máximo los recursos, fomentando la reutilización y el reciclaje de estos materiales”, informó el Ministerio de Salud en una nota de prensa.
El ente rector agregó que el plan de acción será evaluado anualmente. Los requisitos para la elaboración del plan están en el Anexo I del Decreto 43985-S.
Los plásticos de un solo uso ya estaban prohibidos en parques nacionales y áreas protegidas desde el 2020. Con la nueva normativa se extiende la prohibición.
Más de ocho millones de toneladas de plástico terminan en los océanos. Los países toman medidas para reducir el impacto en flora y fauna marina, la pesca y el turismo. Foto: Shutterstock
El plástico es uno de los materiales más contaminantes para el ambiente. Si se usa solo una vez, el impacto ambiental es mayor.
De acuerdo con la Organización de Naciones Unidas (ONU) más de ocho millones de toneladas de plástico terminan en los océanos con graves consecuencias en la flora y fauna marina, así como en la pesca y el turismo, considerados los principales motores económicos de las costas costarricenses.