La presidenta Laura Fernández determinó que no hubo elementos para acreditar los atrasos denunciados durante la coordinación y operación de un vuelo ambulancia solicitado el pasado 9 de setiembre en horas de la noche, para trasladar a un menor herido de bala en Limón.
Fernández había solicitado a los ministros de Seguridad Pública, Gerald Campos y de Obras Públicas y Transportes, Efraím Zeledón, así como la presidenta de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS), Mónica Taylor, emitir informes en los que aclararan las actuaciones realizadas desde cada entidad durante la coordinación de esa operación.
Los informes debían además indicar si se aplicaron correctamente los protocolos correspondientes y cuáles circunstancias pudieron afectar los tiempos de respuesta.
La Nación solicitó a presidencia desde el pasado 16 de setiembre, fecha en que se vencía el plazo para que los jerarcas suministraran esa información, dar a conocer los resultados de esas investigaciones.
Un mes después, presidencia respondió a la solicitud de este diario, indicando que los oficios emitidos por cada jerarca no serían compartidos por tratarse de información sensible relacionada con un menor, por lo que únicamente se compartió el oficio firmado por Fernández en el que comunicó a los jerarcas los resultados de la investigación, luego de analizar lo enviado por cada uno.
“No se tiene por acreditado que se hubiese presentado un atraso de tres horas en la coordinación interinstitucional para la autorización del vuelo. Por el contrario, se observa que, en términos generales, las actuaciones institucionales se desarrollaron conforme a las disposiciones del protocolo vigente y que los tiempos de respuesta registrados resultaron razonables y proporcionales, sin que se hayan advertido atrasos sustanciales en el procedimiento”, indica el oficio.

Ajustes en protocolo
El oficio además estableció cuatro recomendaciones que deberán acatar los jerarcas respecto al protocolo para la operación de vuelos nocturnos y las acciones a la hora de coordinar traslados de pacientes:
- Revisar el protocolo de actuación vigente, con el propósito de identificar oportunidades de mejora y optimizar los tiempos de respuesta ante este tipo de situaciones de emergencia.
- Establecer en el protocolo de actuación un canal oficial de comunicación y, al menos, un canal subsidiario, así como mecanismos de escalamiento que faciliten la coordinación de los vuelos nocturnos.
- Fortalecer la divulgación del protocolo entre las instituciones y funcionarios involucrados, con especial énfasis en los canales de comunicación y mecanismos de coordinación establecidos.
- Definir políticas institucionales que prioricen la utilización y contratación de aeronaves ambulancia que cuenten, de fábrica o de forma permanente, con las condiciones necesarias para este tipo de traslados, en lugar de recurrir a aeronaves destinadas a diversos fines que requieran labores adicionales de acondicionamiento.
“Estas labores demandan tiempo y, en determinadas situaciones, pueden afectar la disponibilidad inmediata tanto de la aeronave como de los pilotos. Ello permitiría fortalecer la capacidad de respuesta institucional ante este tipo de traslados”, agrega el documento.
En la respuesta enviada desde el despacho de la presidencia a este diario, se agregó que las recomendaciones que surgieron de ese análisis “se realizaron sin perjuicio de las investigaciones administrativas que cada institución pueda considerar pertinentes para el debido esclarecimiento de los hechos”.
La investigación por el vuelo ambulancia que no se pudo concretar surgió luego de que médicos y paramédicos denunciaran supuestos atrasos en la obtención de permisos para la operación del vuelo privado que debía trasladar al menor de 7 años herido de bala en Pueblo Nuevo de Limón el 9 de setiembre cerca de las 9:30 p.m.
La necesidad del vuelo privado y, por ende, la solicitud de permiso, surgió luego de que el Servicio de Vigilancia Aérea (SVA) indicara a la Caja que no disponía de recurso nocturno para realizar la misión.
Esa dependencia del MSP, dijo esta semana a La Nación que sí contaban con una aeronave, pero no con tripulación.
La Nación dio a conocer, tras revisar bitácoras de Vigilancia Aérea y la Dirección General de Aviación Civil, que la noche de la solicitud se presentaron inconsistencias en la gestión.
Por ejemplo, las primeras llamadas para pedir el permiso para la aeronave privada fueron realizadas por el propio piloto de la empresa contratada, cuando el protocolo establece que debe tramitarse desde Comunicaciones de la CCSS.
Además, tras recibir el visto bueno, transcurrieron más de 50 minutos para el despegue de la aeronave del Tobías Bolaños, debido a que, según conoció este diario, fue necesario retirar asientos para adaptar una camilla de emergencias. En las bitácoras también consta que la tripulación de ese vuelo privado terminó de completarse a las 12:03 a. m., unos 6 minutos antes del despegue.
Este medio también reveló que la mañana siguiente de la emergencia, la aeronave de SVA sí estaba disponible y con una tripulación lista para llevar al vicepresidente Francisco Gamboa a una gira a la zona sur.
El menor de edad falleció en horas de la madrugada en el Hospital Tony Facio, sin que se pudiera concretar su traslado debido a la gravedad de sus lesiones.