29 abril, 2016
Miles de taxistas se manifestaron en las calles de Lisboa en contra de Uber, empresa que aseguran trabaja de manera ilegal en ese país.
Miles de taxistas se manifestaron en las calles de Lisboa en contra de Uber, empresa que aseguran trabaja de manera ilegal en ese país.

Lisboa

La multitudinaria protesta del sector de los taxis portugueses contra la plataforma Uber, a la que acusan de competencia desleal, acabó este viernes con episodios de tensión, el más grave una agresión denunciada por un conductor de Uber de Oporto.

La marcha, que se celebró en Lisboa, Oporto y Faro, complicó notablemente la circulación de tráfico y fue calificada de histórica por sus organizadores, pues en ella participaron unos 6.000 taxis.

El episodio de mayor tensión se produjo en Oporto, donde un conductor de Uber, identificado como Pedro Sardinha (32 años), denunció ante los medios una agresión por la que tuvo que ser asistido en el hospital por heridas leves en la frente y en las manos.

Mientras, en Lisboa, la asociación que agrupa a los taxis se reunió con el Gobierno luso en el Parlamento para exigirle que impida su funcionamiento en Portugal, ya que carecen de licencia para ello.

"Salimos con las manos vacías. No tenemos nada de nuevo", lamentó el portavoz del gremio, Florêncio Almeida.

El pasado marzo, el Gobierno portugués, ya había asegurado que la plataforma Uber es "ilegal" y prometió más controles para impedir su funcionamiento.

Sin embargo, los taxistas consideraron que la fiscalización no está funcionando.

La plataforma opera en Portugal desde julio de 2014, aunque no fue hasta finales de ese año cuando lanzó su servicio más económico y conocido.

"Uber no es una empresa de transportes, en la medida en que no tiene coches ni emplea a conductores", justifican desde la compañía, que trabaja a través de otras empresas de transporte, operadores turísticos y de alquiler de vehículos.

Un taxista portugués pega en su vehículo una consigna contra Uber.
Un taxista portugués pega en su vehículo una consigna contra Uber.

Una sentencia judicial divulgada el pasado año ya obligó a la empresa a suspender su funcionamiento en Portugal.

Sin embargo, Uber, que recurrió a un Tribunal de segunda instancia, continuó operando al alegar que la decisión cautelar se dirigió a una entidad jurídica equivocada (a Uber Technologies, con sede en Estados Unidos, y no a Uber Holanda, responsable en Portugal).

Un sondeo publicado hoy por el semanario Expresso revela que cerca de una cuarta parte de los residentes en Lisboa y Oporto han utilizado alguna vez Uber.

Debido a la magnitud de la protesta, la policía portuguesa aconsejó a los vecinos de Lisboa utilizar hoy el transporte público y evitar el uso del vehículo privado debido a los atascos.