El mayor nivel de intensidad sísmica fue de 5 débil en la escala japonesa shindo, de siete niveles en ese país, registrado en sectores de Tokio, Ibaraki, Saitama y Chiba. En otras zonas de Tokio, así como en Tochigi, Gunma y Kanagawa, se registró una intensidad de 4.
De acuerdo con la JMA, una intensidad de 5 débil puede provocar la caída de objetos colocados en estantes y hacer que las personas tengan que sujetarse de objetos para mantenerse en pie debido a la fuerza del movimiento.
En algunos lugares el temblor se prolongó casi un minuto. Los teléfonos celulares emitieron segundos antes alarmas de alerta temprana de terremoto, lo que permitió a los habitantes prepararse para la sacudida.
Las autoridades comenzaron a verificar posibles daños y personas heridas.
El departamento de bomberos de Saitama informó de dos personas heridas: un hombre joven y una mujer de unos 70 años.
En el distrito de Koto, en Tokio, se registró además la ruptura de una tubería de agua en la zona de Kiyosumi, aunque inicialmente no estaba confirmado que el desperfecto estuviera relacionado con el terremoto.
El pasado 28 de julio, al menos 50 personas fueron hospitalizadas y 12 viviendas colapsaron en el suroeste de Japón tras un fuerte terremoto de magnitud 7,1 según la JMA que sacudió la isla de Kyushu ese día.