En marzo, las fuerzas ucranianas lograron recuperar al menos 9 kilómetros cuadrados de territorio, mientras que en febrero Rusia había avanzado apenas 123 km², su menor progreso desde abril del 2024.
El ISW atribuye esta ralentización no solo a la presión militar de Ucrania, sino también a factores tecnológicos y logísticos, como la restricción en el uso de terminales de Starlink y limitaciones al acceso a la aplicación Telegram, ampliamente utilizada por tropas rusas en el frente.
En el sur del frente, entre las regiones de Donetsk y Dnipropetrovsk, Rusia ha perdido parte del territorio que había logrado controlar en meses anteriores. Su presencia en esa zona pasó de más de 400 km² a finales de enero a 144 km² en marzo.
No obstante, la situación sigue siendo compleja para Ucrania en la región de Donetsk, donde las fuerzas rusas mantienen presión hacia ciudades clave como Kramatorsk y Sloviansk.
A más de cuatro años del inicio de la invasión, Rusia controla algo más del 19% del territorio ucraniano, gran parte ocupado en las primeras etapas del conflicto iniciado en febrero del 2022.