
Costa Rica transita por un periodo de dualidad. Hay récord en el monto de bienes exportados –aunque en desaceleración– y de crecimiento de inversión extranjera, pero también crece la población desempleada, la recaudación tributaria baja y el turismo pierde fuerza.
¿Qué pasa en la economía de Costa Rica? Para economistas consultados por La Nación, una de las razones principales de la presión económica del país es la apreciación del colón frente al dólar, fenómeno que cumple cuatro años consecutivos.
A esta situación se une la incertidumbre internacional con tensiones geopolíticas, los aranceles de Donald Trump y el alza en el precio de los combustibles.
Principales datos económicos
Las exportaciones de bienes se han duplicado en una década. Hasta agosto, superaban los $15.000 millones, mientras que en el mismo mes del 2017 sumaban $7.120 millones, según la Promotora de Comercio Exterior (Procomer).
Sin embargo, el dinamismo en el crecimiento viene a menos. En el último año, con datos acumulados a agosto, las exportaciones aumentaron un 4,5%, el menor aumento interanual desde el 2025.
En el otro extremo, los ingresos tributarios mantienen una tendencia a la baja durante el 2026. En los primeros ocho meses del año, la recaudación de impuestos registró una caída del 0,8% respecto a mismo periodo del año anterior.
El turismo también muestra señales de menor dinamismo. La actividad de alojamiento y servicios de comida, uno de los indicadores utilizados para medir el comportamiento del sector, registra un menor crecimiento interanual desde el 2022. El comportamiento se mantiene en el 2026, según datos del índice mensual de actividad económica (IMAE) a julio.
La inversión extranjera directa (IED), por su parte, creció un 23,4% durante el primer semestre del año, para alcanzar $2.739,6 millones, de acuerdo con datos de Procomer con base en cifras preliminares del Banco Central de Costa Rica (BCCR).
El comportamiento de la IED durante el primer semestre del presente año estuvo impulsado por los aportes de empresas del régimen de zona franca.
Sin embargo, este régimen especial muestra señales de ralentización, destrucción de empleo y empresas que anuncian traslado de operaciones. El crecimiento interanual de la actividad de las empresas de zona franca comenzó a perder fuerza desde julio del 2025, según el IMAE correspondiente a este sector.
El dólar mete presión al sector productivo
Rodrigo Cubero, expresidente del BCCR, planteó que, aunque las exportaciones muestran resultados récord en términos absolutos, la tasa de crecimiento está disminuyendo debido a la desaceleración de las colocaciones de las empresas de zona franca.
“Esto es reflejo de una situación que está aquejando a toda la economía nacional: la combinación de la apreciación cambiaria con su hermana gemela, que es la inflación negativa. Estamos entrando a una espiral de crecimiento bajo que, en particular, obedece a una política monetaria restrictiva”, señaló el exjerarca del Central.
Agregó que la decisión del Banco Central de no reducir la tasa de política monetaria (TPM) a la velocidad que, a su criterio, debería haberse hecho ha generado un tipo de cambio bajo que “está sofocando” al sector productivo nacional.
La TPM es la tasa de interés de referencia para operaciones en colones, tanto en los créditos como en los ahorros.
Según Cubero, la apreciación cambiaria, que se traduce en una disminución de los ingresos de las empresas, junto con la inflación negativa, incide en la caída de las recaudaciones.
El economista Félix Delgado también señala que el resto de la economía es afectada por la política monetaria y la apreciación del colón.
“En esas condiciones, la economía no está generando puestos de trabajo ni siquiera para mantener a la gente ocupada hoy. Eso ocurre desde la pandemia, pero coincide además con la apreciación exagerada del colón. El turismo masivo que genera empleos, no el que ahora llaman de élite, no soporta un país que ya era caro y ahora lo es más”, opinó el exgerente general del Banco Central.
Exportaciones crecen, pero se concentran
El economista Ricardo Monge, presidente de la Academia de Centroamérica, consideró que el resultado récord de las exportaciones de bienes no significa que todo el sector exportador tenga el mismo desempeño.
Los datos de Procomer revelan que el 46% de las colocaciones corresponden al sector de dispositivos médicos.
Para Roxana Morales Ramos, coordinadora del Observatorio Económico y Social de la Escuela de Economía de la Universidad Nacional (UNA), el récord de exportaciones es real y constituye una fortaleza del sector externo costarricense.
Pero este resultado también evidencia una mayor concentración de las exportaciones en determinadas actividades, particularmente en manufactura avanzada y dispositivos médicos.
La economista planteó que los efectos sobre el empleo, los encadenamientos productivos y la recaudación dependen de cuánto de esa actividad, generada por las exportaciones y la IED, se integra con empresas nacionales, cuánto valor agregado permanece en el país y cuán intensiva en trabajo es cada actividad.
“Es necesario que las políticas públicas no solo busquen sostener el crecimiento, sino también lograr que sus beneficios se transmitan en mayor medida al mercado interno, mediante más empleo, mayores encadenamientos productivos y una base tributaria más sólida”, aseguró Morales.
Shirley Saborío, vicepresidenta ejecutiva del Consejo de Promoción de la Competitividad (CPC), destacó que Costa Rica sigue siendo capaz de atraer inversión y generar exportaciones de alto valor, pero enfrenta costos y condiciones internas que están afectando su capacidad para producir, invertir y generar empleo en todo el país.
“La competitividad no se puede construir a partir de un solo precio: el tipo de cambio. Se construye aumentando la productividad y reduciendo los costos estructurales de producir en Costa Rica”, apuntó la vocera del CPC.
El efecto de la IA en el empleo
Sobre el empleo, Monge explicó que la apreciación significativa del tipo de cambio del colón frente al dólar incide en las empresas que generan ingresos en la divisa y pagan salarios en moneda nacional, lo que implica un incremento en el costo de la planilla para esos sectores.
De ahí que estas empresas busquen mecanismos para reducir ese incremento, entre ellos la automatización de procesos y el uso de inteligencia artificial (IA).
Además, según Monge, la apreciación de la moneda local genera mayores costos para las multinacionales y los exportadores que buscan competir en el mercado internacional, en un contexto marcado por la incertidumbre geopolítica y los aranceles impuestos por Washington.
“Tienen que reducir costos y la mejor manera es la automatización y la IA, y eso automáticamente impacta en los puestos de empleo”, indicó Monge.
Estos factores también inciden, según el economista, en la desaceleración de las zonas francas.
“No es que estamos en una gran crisis, pero sí hay que ponerle atención porque se nos está desinflando (la economía). Es fundamental revisar los determinantes del tipo de cambio, principalmente todo lo que tiene que ver con la política monetaria, y preguntarnos qué cosas podemos hacer para mejorar la competitividad de las empresas en general”, cuestionó el presidente de la Academia de Centroamérica.
Turismo resiente el tipo de cambio
Ricardo Monge comentó que la desaceleración de la actividad turística se concentra en las pequeñas y medianas empresas (pymes), también como efecto de la apreciación del tipo de cambio.
“A los turistas con alto poder adquisitivo que visitan ofertas de lujo, el hecho de que el tipo de cambio de Costa Rica tenga una apreciación y sea un país caro, no les afecta demasiado”, explicó.
¿Qué hacer?
Cubero y Delgado recomendaron que el Banco Central adopte una política monetaria expansiva. Esto implicaría reducir la TPM, bajar los encajes legales y disminuir el monto de su contracción mediante bonos de estabilización monetaria.
Además, Cubero sugirió una comunicación más clara y asertiva de lo que está ocurriendo con el tipo de cambio.
El exjerarca del Banco Central explicó que, si bien la entidad no tiene una meta para el tipo de cambio, el contexto actual compromete el cumplimiento de la meta de inflación del 3%, ubicada dentro del rango meta de entre un 2% y un 4%.
Shirley Saborío enumeró acciones sobre cinco temas concretos: el costo y la calidad de la electricidad, el talento humano y el costo de contratar, así como la infraestructura vial, la seguridad y la educación.
La vicepresidenta del CPC destacó que la preocupación no es solamente el comportamiento de un indicador en particular, sino que, mientras el entorno internacional se vuelve más competitivo, Costa Rica no está avanzando con la velocidad necesaria en las reformas estructurales.
