Los costarricenses parecen mostrar mayor cautela en algunas de sus decisiones de gasto y endeudamiento en este 2026, en un contexto de pérdida de dinamismo en varios indicadores vinculados con la economía de los hogares.
El gasto en consumo de las familias desacelera, en particular en lo que se refiere a bienes de larga duración y los servicios. Mientras, el crédito pierde fuerza, el gasto en viajes al exterior acumula dos trimestres de caída y alcanza su nivel más bajo desde mediados del 2024. Además, flaquea la confianza del consumidor sobre la situación económica del país y de sus finanzas personales.
Todo lo anterior ocurre en medio de menores proyecciones de crecimiento económico para el 2026 por parte del Banco Central de Costa Rica (BCCR) y del Banco Mundial. Dichos organismos estiman un crecimiento para este año del 3,4% y del 3,3%, respectivamente, frente al 4,6% y al 4,5% que proyectaron para el 2025.
Economistas consultados por La Nación coinciden en que la desaceleración económica que enfrenta el país este año incide en el empleo y afecta los ingresos de los hogares, lo cual incide en sus decisiones de consumo.
Ingresos bajan, gasto también
“Una economía que crece a un ritmo más lento, que es lo que hemos observado a partir de mediados del año pasado, invariablemente pasa factura al empleo e ingresos de los hogares”, aseguró el economista Alberto Franco.
Franco añadió que esta situación reduce la capacidad de compra y, por tanto, el gasto, así como la capacidad de ahorro y de endeudamiento de las familias. Esto último se refleja en el “muy bajo crecimiento” del crédito en el sistema financiero.
Según el más reciente Comentario de la Economía Nacional, publicado el 16 de setiembre por el BCCR, los ingresos reales de los trabajadores —es decir, los ingresos monetarios ajustados por inflación— se redujeron en julio pasado y registraron una variación interanual de -0,5%, frente al crecimiento del 6,4% observado en el mismo mes del 2025.
La dinámica varía según las características del empleo. Los ingresos reales de trabajadores con calificación baja crecieron un 0,1%, mientras que los de quienes tienen calificación alta y media cayeron un 5,1% y un 0,2%, respectivamente.
Daniel Ortiz, director ejecutivo de Consejeros Económicos y Financieros (Cefsa), agregó que varios factores inciden en que los hogares del país adopten una mayor cautela al tomar decisiones.
El economista señaló que los ingresos laborales muestran un menor dinamismo y que, aunque el desempleo permanece por debajo del 7%, la cantidad de personas ocupadas se redujo en 52.000 de enero del 2025 a la fecha.
“La Encuesta Continua de Empleo muestra que esto está muy concentrado en personas de 25 a 34 años, un grupo especialmente relevante para consumo, vivienda, vehículos, viajes y crédito”, explicó Ortiz.
En forma reciente, el índice de confianza del consumidor (ICC), elaborado por la Universidad de Costa Rica (UCR), se ubicó en 55,9 puntos en agosto, en una escala de cero a 100. El resultado fue cercano a los 54,7 puntos de mayo, pero se mantuvo muy por debajo de los 60,7 puntos registrados en febrero del 2026.
“Los consumidores están esperando un deterioro en la situación económica en los próximos 12 meses. Es esperable, cuando aumenta la incertidumbre y aunque el hogar pueda seguir teniendo capacidad de compra, decide ser más cauteloso”, aseveró Ortiz.
Para Ortiz, también influye un entorno externo menos favorable, marcado por aumentos en los precios del petróleo y en las tasas de interés de países como Estados Unidos. Estas condiciones podrían llevar a las personas a anticipar presupuestos más ajustados.
Consumo se debilita
El gasto en consumo de los hogares suma tres trimestres consecutivos de desaceleración. Entre abril y junio del 2026, se elevó un 2,56% con respecto al 3,9% del mismo periodo del año anterior.
Se trata del crecimiento interanual más bajo que registra este indicador desde inicios del 2023. La ralentización comenzó en el último trimestre del año pasado y continuó durante este 2026.
Danilo Montero, director de la Oficina del Consumidor Financiero (OCF), comentó que el consumo, al igual que el ahorro, suele estar condicionado por las decisiones emocionales de las personas, pero también por su situación económica.
“Si las personas ven que sus ingresos se han disminuido por circunstancias de la economía o su posición de empleo, o ve que la empresa en que labora está enfrentando limitaciones, es totalmente comprensible que las personas reaccionen”, aseguró Montero.
Para el director de la OCF, las observaciones de unos pocos meses no son suficientes para sacar una conclusión definitiva. No obstante, enfatizó que sí es posible determinar que las personas muestran cierta prudencia en sus decisiones de ahorro y gasto.
Durante casi todo el 2023, el consumo de los hogares mostró una tendencia al alza. Luego, durante el 2024, tendió a desacelerarse y, a partir de inicios del 2025, comenzó a recuperarse. Sin embargo, desde el último trimestre del año pasado, el indicador volvió a perder impulso de manera sostenida y ya acumula tres periodos consecutivos de desaceleración.
El BCCR explicó a La Nación que la evolución del consumo de los hogares responde a una moderación en el ritmo de crecimiento de los principales determinantes del gasto privado, en particular, del ingreso real disponible de los hogares y del crédito otorgado por el sistema financiero.
Rodrigo Cubero, expresidente del Banco Central, explicó a finales del mes pasado que los principales rubros que componen el consumo de los hogares muestran una desaceleración importante. El único que registra una aceleración es el de bienes semiduraderos, como prendas de vestir y calzado, pero este representa apenas el 6% del total.
Por categoría, el consumo de bienes duraderos, como vehículos, lavadoras y televisores, y el de servicios, que incluye alquileres, electricidad, telefonía, salud y educación, son los que muestran una mayor desaceleración respecto al trimestre anterior.
En el caso de los duraderos, la desaceleración se vincula con la evolución del consumo de aparatos eléctricos de línea blanca. En los servicios, el resultado se concentró en los rubros de enseñanza, suministro de comidas y bebidas, alquiler de viviendas y servicios financieros, explicó el BCCR.
Por su parte, el economista Franco señaló que el consumo representa una proporción muy alta de la producción, por lo que su comportamiento suele marcar la pauta de los resultados de la economía en general.
Las proyecciones del BCCR para el 2026 señalan que el consumo de los hogares registraría una trayectoria más moderada debido al menor crecimiento del ingreso disponible real. El emisor estima que el indicador cerrará el año con un crecimiento del 2,9%, frente al 3,8% registrado en el 2025.
Crédito desacelera
El crédito al sector privado también pierde dinamismo en 2026 y mantiene una tendencia de desaceleración desde mediados del 2025. Este comportamiento evidencia una pérdida de impulso en el financiamiento de las familias y las empresas.
En setiembre pasado, el crédito en colones registró un crecimiento del 3,65%, por debajo del 4,13% del mismo mes del 2025. El saldo ascendió a ¢17,75 billones, frente a los ¢17,12 billones de setiembre del año pasado.
En dólares, la desaceleración fue más marcada. La tasa de crecimiento del crédito se ubicó en el 4,08% en setiembre, frente al 7,82% del mismo mes del 2025. El saldo ascendió a $17.207 millones, en comparación con los $16.532 millones del mismo periodo del año pasado.
En ambos casos, el crecimiento repuntó entre junio y agosto, pero volvió a debilitarse en setiembre. Además, se mantiene muy por debajo de las tasas observadas antes de la segunda mitad del 2025.
Gasto en viajes cae
Por otro lado, en el segundo trimestre del 2026, el gasto de los costarricenses en viajes al exterior alcanzó su nivel más bajo desde el segundo trimestre del 2024 y acumuló dos trimestres consecutivos de caída.
Los viajeros costarricenses gastaron $457 millones en salidas al extranjero entre abril y junio del 2026. La cifra fue inferior a los $474 millones del mismo periodo del 2025.
No obstante, el gasto acumulado durante el primer semestre alcanzó los $1.048 millones, impulsado en gran medida por el resultado del primer trimestre. El monto superó los $954 millones del mismo periodo del año anterior.
Entre enero y agosto de este año, se registraron 758.099 salidas de costarricenses al extranjero por vía aérea, un incremento de apenas 1,86% frente a las 744.211 del mismo periodo del 2025.
