Presentado por: BANCO NACIONAL
Hacer una gestión responsable de banca en Costa Rica es más que tener números verdes. En el Banco Nacional (BN) este es un mensaje que ha calado profundo en su razón de ser y es por eso que también buscan liderar desde el área de la sostenibilidad, tanto en su propia estructura como en las empresas u organizaciones a quienes dan crédito.
Es que cada vez que un banco financia una vivienda, una empresa o una industria, contribuye a impulsar una actividad económica que también puede generar emisiones. Como respuesta a ello, la entidad se propuso analizar las emisiones de gases de efecto invernadero de las actividades que financia, permitiéndole tomar mejores decisiones respecto a la huella de carbono vinculada con sus créditos.
El objetivo no es fiscalizar, sino abrir la puerta a mejores decisiones estratégicas, mitigar riesgos climáticos y diseñar soluciones financieras que aceleren la descarbonización:
“Esta iniciativa de Huella Financiada va a beneficiar a nuestros clientes porque les va a permitir que nosotros los acompañemos a descarbonizar cada uno de sus proyectos, de sus actividades. Además, por supuesto, les va a generar capacidades que les permita anticiparse ante posibles impactos de riesgos climáticos en su cartera”, comentó Guillermo Rodríguez, jefe de Sostenibilidad del Banco Nacional de Costa Rica.
Con el respaldo técnico de la Unión Europea y la Agencia Francesa de Desarrollo (AFD), el BN aplicó la metodología internacional Partnership for Carbon Accounting Financials (PCAF), diseñada específicamente para que las entidades financieras midan las emisiones asociadas a sus colocaciones.
El diagnóstico abarcó cerca de 210.000 operaciones de crédito activas, logrando clasificar el 83% de toda su cartera. Los hallazgos confirmaron que el grueso del impacto ambiental de una entidad financiera está en las actividades productivas que impulsa en todo el país, donde sectores como la agricultura, la manufactura y la generación eléctrica concentran una parte importante de las emisiones financiadas.
“El BN ya tiene muy identificado claramente cuál es su impacto interno y operativo; de hecho, sumamos siete años con certificaciones como Carbono Neutral Plus y el programa de excelencia ambiental. Sin embargo, nos planteamos ir a ocuparnos de forma muy responsable de la huella ambiental que surge producto de todo ese financiamiento”, detalló Rodríguez.
El análisis reveló que la huella de los créditos otorgados supera cerca de 95 veces a las emisiones de su propia operación. Una brecha que confirma que el crédito no es un actor pasivo, sino la palanca más estratégica para impulsar una economía baja en carbono.
Este primer diagnóstico traza la ruta hacia una nueva generación de soluciones financieras en el país. En su siguiente etapa, el Banco Nacional pondrá a disposición de sus clientes herramientas de medición y líneas de crédito para modernizar sus procesos, movilizando capital hacia proyectos donde la sostenibilidad impulse directamente la rentabilidad, la innovación y el acceso a nuevos mercados.
Empresa que ya está dando pasos
El ejercicio ya suma la participación de clientes de diversos sectores que miden activamente su huella ambiental. Uno de ellos es la Empresa de Servicios Públicos de Heredia (ESPH), cuya gestión abarca desde su programa de Pago por Servicios Ambientales (PSA) para proteger el recurso hídrico en las zonas altas, hasta proyectos de generación de energía renovable, economía circular y medición de emisiones en sus procesos.

Para Juan Diego Bolaños, líder de Gestión Ambiental de la ESPH, la medición ambiental es el paso lógico para diseñar controles operacionales y asegurar que los recursos naturales sigan disponibles para las futuras generaciones:
“Me parece importante porque son oportunidades que tienen las organizaciones de optar por nuevas carteras crediticias para desarrollar sus proyectos enfocados en la sostenibilidad. Ahora los proyectos que desarrolla la organización tienen nuevas opciones en el mercado para pensar en carteras crediticias de financiamiento en estas intencionalidades de desarrollo”, finalizó Bolaños.
Otras empresas que también participaron en el ejercicio, que conocen y miden sus propias emisiones están Garnier & Garnier, Heineken Costa Rica, Grupo Purdy Motor, Café de Altura, Coopeguanacaste, Coopelesca, Coopesantos.
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