El último tramo que se construyó de la vía a Limón alberga uno de los hitos en infraestructura más recordados por los costarricenses. Un gigante de boca negra.

Por: Vanessa Loaiza N. 26 febrero
20 de julio de 1982. El largo túnel Zurquí, de 562 metros está en construcción. En la actualidad, se estima que la ruta debió tener más pasos subterráneos, para reducir el riesgo de derrumbes.
20 de julio de 1982. El largo túnel Zurquí, de 562 metros está en construcción. En la actualidad, se estima que la ruta debió tener más pasos subterráneos, para reducir el riesgo de derrumbes.

La construcción de una carretera completa que enlazara los 160 kilómetros que distan entre la capital y la provincia caribeña demoró 20 años y seis administraciones presidenciales.

Las generaciones nacidas entre 1967 y 1987 vieron morir el tren al Atlántico y el nacimiento de una vía que partió montañas y evolucionó de la piedra, al alfalto y al túnel.

El último tramo, entre Guápiles y San José, acumula, precisamente, algunos de los hitos en infraestructura más recordados por los costarricenses.

El túnel Zurquí se concluyó oficialmente en agosto de 1984, y desde entonces provoca una mezcla de fascinación y misterio entre quienes se adentran en la montaña y abren las ventanas del carro para escuchar su eco o sentir las minúsculas gotas de humedad que se desprenden de las paredes re acero y concreto.

Es más, durante los primeros meses de construido, cuando aún no circulaban vehículos, el Gobierno de Luis Alberto Monge (1982-1986) permitió que los curiosos lo cruzáramos a pie.

La gente pasaba envuelta en gorro y bufanda y con un foco en la mano, porque no estaba iluminado. Era una boca enorme y oscura, húmeda y tremendamente fría. El agua “lloraba” desde el techo y el piso era de piedra y un barro parecido al ocre.

Los curiosos gritaban o silbaban para escuchar la reverberación, aunque algunos decían que era mejor no hacerlo, para que no se suscitara un derrumbe. ¡Ni quiera Dios!

Cuando se habilitó el paso para peatones, fueron frecuentes los pícnic con vista al Braulio Carrillo.
Cuando se habilitó el paso para peatones, fueron frecuentes los pícnic con vista al Braulio Carrillo.

El paseo se completaba al otro lado de sus 562 metros de longitud, en algún potrero, con un mantel de cuadros, gallos de papa y un termo de aguadulce o café caliente.

Hito en el istmo

Según una nota publicada el 19 de octubre de 1979, esta obra de ingeniería quedaría en la historia como el primer túnel para automotores del país, “el primero que se construye en la Cordillera Volcánica Central y el más largo de Centroamérica”.

Un día antes, el mandatario, Rodrigo Carazo, inspeccionó los primeros avances, que consistían en la perforación de un “túnel piloto”, de escaso diámetro, que serviría para examinar las rocas y determinar su consistencia.

Este paso de más de medio kilómetro a través de la montaña está ubicado en el kilómetro 79 de la vía.

Según la prensa de la época, su construcción (...) fue suspendida por varios problemas, pero en 1983 la firma inglesa Kier Internacional reinició los trabajos y los concluyó en agosto de 1984.

Tiene casi 11 metros de ancho y 8,5 de altura y es el primero que utilizó la técnica de concreto lanzado.

Resistió el terremoto del 22 de abril de 1991 y recientes estudios de ingeniería dan cuenta de su buen estado.

Como dato curioso, la propuesta de un túnel en el cerro Zurquí no nació en los 70, con el trazado final la vía.

Bosquejo del túnel propuesto en 1958 por José de Jesús Villalobos.
Bosquejo del túnel propuesto en 1958 por José de Jesús Villalobos.

Ya en 1958, don José de Jesús Villalobos Chaves, un exalcalde de San Isidro de Heredia, presentó ante ese gobierno local un bosquejo en el que proponía un paso subterráneo a través del cerro Zurquí, para llegar a las llanuras de Santa Clara.

Sin embargo, en esa época se consideró casi imposible la propuesta.

Su visión progresista tardó casi tres décadas en hacerse realidad.