
Desde el Festival de San Sebastián, uno de los principales portales del cine latinoamericano en Europa, la aclamada directora costarricense Valentina Maurel asegura que el posible recorte presupuestario del 70% que sufriría el Costa Rica Festival Internacional de Cine (CRFIC) desestima el potencial económico de las industrias culturales en el país.
Maurel es directora de Tengo sueños eléctricos, una de las cintas costarricenses más premiadas de la historia, con galardones en Suiza, España, Luxemburgo, Argentina, India y otros países. Actualmente, la cineasta está presentando en San Sebastián su segundo largometraje, Siempre soy tu animal materno, que se convirtió en la primera película nacional en ganar el premio a la mejor interpretación femenina en Un Certain Regard del Festival de Cannes.
“Para mí es muy irónico, que estoy presentando mi película este fin de semana en San Sebastián, que es la película inaugural de mi sección y después de haber estado en Cannes, enterarme de que el ministro propone un presupuesto que desmantela las condiciones para que exista un cine nacional y que fragiliza todas las instituciones culturales”, aseveró la cineasta.
“Es como ser un atleta compitiendo en las Olimpiadas, representando a un país que decidió desfinanciarme las tenis (...). Da tristeza, da cólera porque para mí eso es privar al país de su oportunidad de brillar en el mundo”, añadió.
Maurel se refiere al oficio MCJ-DM-797-2026, en el que el ministro de Cultura, Jorge Rodríguez Vives, indicó que “en cuanto al presupuesto destinado para la 15.ª edición del Festival Internacional de Cine, correspondiente al año 2027, se ha contemplado un monto total de ¢45.000.000,00 para su realización”.
Ese monto de ¢45 millones sería 71,71% menos de los ¢159 millones destinados en la edición de 2026, realizada a lo largo de este año en sedes fuera de la GAM y en San José, según información consignada en el mismo documento dirigido al despacho del diputado Antonio Trejos, del Frente Amplio.
Maurel, que también fue premiada en 2022 con el premio a mejor película latinoamericana en San Sebastián por Tengo sueños eléctricos, considera que este recorte afectaría a todo el ecosistema de producción audiovisual costarricense.
Debilitamiento de la inversión extranjera en Costa Rica
Al debilitar un fondo costarricense, explica Maurel, resultaría más difícil atraer capital extranjero y generar una coproducción entre países, pues Costa Rica no tendría fondos para aportar.
A manera de ejemplo, indicó que Tengo sueños eléctricos recibió aportes por $60.000 por parte del Fondo El Fauno, los cuales le permitieron tener una coproducción entre las compañías Tres Tigres Films (Costa Rica), Wrong Men (Béligica) y Geko Films (Francia).
Según dijo, esta coproducción le permitió atraer un capital extranjero de más de $400.000 a Costa Rica.
“Se gastaron $460.000 en Costa Rica con esa película. Por cada dólar que se invirtió genera más o menos 7,5 dólares”, indicó.
“(El posible recorte) condena a cineastas como yo a poder presentar mis películas solo afuera, a que la vea solo público de afuera y que el mismo público tico se le niegue el acceso a su producción nacional, se le niegue el acceso a su identidad como país, se le niegue la posibilidad de salir del monopolio de las películas hollywoodenses, de las películas comerciales.
“Nos corta de una parte de nuestra memoria, de nuestra identidad y sobre todo le da la sensación a las nuevas generaciones de que no se puede hacer cine en Costa Rica. No entiendo cómo el ministro de Cultura no entiende que la cultura hace brillar al país afuera, más que nuestra exportación de piña”, añadió la directora y guionista franco-costarricense.
“No hay embajada que haga por un país lo que hace la cultura, es decir, una canción, una película, un libro llegan a lugares a donde no llega ningún diplomático”, agregó.
El CRFIC es uno de los más destacados eventos cinematográficos de Centroamérica y el principal del país. Aparte de mostrar películas y premiar a las ganadoras con un jurado internacional, ofrece talleres especializados para la industria audiovisual con profesionales reconocidos, así como charlas y espacios de diálogo con productores de toda la región.
Es, además, la ventana de preferencia para el estreno local de películas costarricenses, que luego salen a salas comerciales.
