El locutor y humorista Andrés Zamora, conocido como Padre Mix, recordó uno de los episodios más dolorosos de su vida: el asesinato de su hermano Daniel, ocurrido hace 16 años durante un asalto.
El comunicador abrió su corazón durante una entrevista en el pódcast Desde el alma, de Lizeth Castro, donde relató cómo ocurrió el ataque, la noticia que recibió en el Hospital México y la difícil decisión que enfrentó después de la muerte de su familiar.
Según contó, Daniel regresaba de jugar fútbol con un amigo cuando tres hombres interceptaron el taxi en el que viajaban. En medio del asalto, su hermano intentó recuperar sus documentos, pero uno de los sujetos se devolvió y lo apuñaló siete veces, provocándole heridas en un pulmón.
Su amigo lo trasladó de inmediato a un centro médico. Daniel fue sometido a dos operaciones de emergencia, pero falleció a las 6 a. m. del día siguiente.
Uno de los recuerdos que más marcó a Zamora fue el momento en que se enteró de la muerte. Cuando llegó al Hospital México para preguntar por su hermano, un guarda le comunicó que se encontraba en la morgue.
“Andrés, es que su hermano está en la morgue porque falleció a las 6 a. m.”, recordó que le dijeron. Eran las 9 a. m. y su familia todavía no había recibido la noticia.
Después tuvo que enfrentar otro momento especialmente doloroso: comunicarle a su mamá que Daniel había muerto.
Andrés Zamora, conocido como el Padre Mix, estuvo de invitado en el pódcast 'Desde el alma' con Lizeth Castro. (Youtube/Captura de pantalla)
Zamora contó que intentó darle consuelo a través de la fe y le recordó la imagen de María acompañando a Jesús durante su crucifixión. Sin embargo, reconoció que no hay palabras para describir el dolor que vivió su madre al conocer la noticia.
“Yo no puedo imaginar, no puedo explicarles el semblante de ella. Era un sollozo. No, es indescriptible”, recordó.
El asesinato también puso al locutor frente a una disyuntiva. Por un lado, pensó en buscar a los responsables y tomar la justicia por sus propias manos; por otro, decidió continuar con su vida y dejar el caso en manos de Dios.
“Yo dije dos cosas: o me armo y ando la 9 mm en el carro, me meto a un polígono, le pido a alguien que me ayude y voy a buscar a quien lo hizo, o la justicia que la haga Dios y yo sigo mi camino hacia adelante, porque la maldad de alguien no puede definir lo bueno que podemos ser nosotros”, relató.
Para Padre Mix, aquella experiencia se convirtió en una prueba de su fe y también en una oportunidad para reflexionar sobre el valor de la vida, el amor familiar y el perdón.
“Hay una misión más allá de los que quedan aquí, y es verlos cómo se pueden amar más fuerte, cómo se pueden mirar con más amor, con más perdón, con más propósito de vida y con relaciones más sanas”, expresó.
El caso de su hermano no fue resuelto, pero él decidió dejarlo en manos de Dios.