Música

Por qué amo a Arjona

No se supone que alguien deba explicar sus gustos musicales. Es casi tanto como hacer lo mismo con las preferencias sexuales. Salvo cuando uno elige, orgullosamente, gritarle al mundo lo uno, o lo otro.

Y es que,  más allá de los pseudoanálisis y desmenuces de patéticos snobs que intentan deslumbrar con su "intelecto" basureando a Ricardo Arjona, estamos los millones que simplemente nos consumimos en su prosa o su verso.
Y es que, más allá de los pseudoanálisis y desmenuces de patéticos snobs que intentan deslumbrar con su "intelecto" basureando a Ricardo Arjona, estamos los millones que simplemente nos consumimos en su prosa o su verso. Jorge Navarro

Ni siquiera recuerdo cuál fue el tema-inducción a Ricardo Arjona. Casi seguro no tuvo que ver con el verbo o el sustantivo, ni con la doña de las cuatro décadas, mucho menos porque en aquel momento andaba en mis 20’s.

Posiblemente los primeros dardos a las entrañas vinieron con la Historia de taxi pero no solo por pegajosa (sí sí sí, y por la rima maravillosa o forzada, según quien la escuche, LIBRE ALBEDRÍO) si no por la analogía con la coyuntura personal de entonces.

Igual lloré a rabiar con Te conozco pero curiosamente no solo por los intensos amores del momento, si no por una historia personal de esas que se deben de contar por centenares al tenor de la música de Ricardo Arjona.

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