La carrera del tenor costarricense Joaquín Yglesias se ha destacado porque, más allá de la interpretación, el artista siempre busca llevar al límite su talento, aunque eso implique salirse de su zona de confort.
Ser un artista “tranquilo” no es algo que le guste al cantante; más bien, se pone metas nuevas cada vez y, entre retos y hasta sacrificios, encuentra la manera de que su voz se destaque y se mantenga vigente en el gusto del público.
Eso es precisamente lo que ha hecho con sus dos últimos discos. Con interpretaciones propias de grandes éxitos de la música como ‘O Sole Mio, Core ‘Ngrato o Non Ti Scordar Di Me, en el disco Italia (2024) viajó a sus raíces maternas y le cantó a la Toscana con ese ímpetu lírico. En México (2025) llevó su voz a un terreno poco habitual para su timbre: las rancheras, y con ellas le rindió un homenaje caluroso a grandes compositores e intérpretes como Juan Gabriel y José Alfredo Jiménez; vestido de charro, Yglesias cantó María bonita y Volver, volver.
Ahora, el intérprete volcó su voz hacia la Madre Patria, España, para la tercera entrega de unos trabajos que lo han llevado por tierras aztecas y el Viejo Continente. La meta es que su voz guíe a sus seguidores a territorios inesperados.
Así nació Alma Ibérica.
Joaquín Yglesias, un tenor para España
Desde el inicio, Yglesias tenía claro qué era lo que no quería hacer en este disco. Sabía perfectamente que, si le cantaba a España, no sería un disco de flamenco, porque conoce a la perfección que hay géneros que pertenecen a quienes los llevan en la sangre. Por lo tanto, buscó una forma de que su voz lírica encajara con canciones queridas por todos y encontró un buen lugar en las grandes baladas románticas.
En esta producción, el costarricense rindió un homenaje a artistas como José Luis Perales, Manuel Alejandro, Camilo Sesto, Raphael y Nino Bravo. Con este trabajo, volvió a cantar en español y en el formato que le ha permitido explorar distintos repertorios sin perder su identidad artística: el classical crossover.
Después de montar una lista previa de más de 100 canciones, Yglesias depuró el repertorio y escogió 12 piezas para armar el disco —entre ellas cuatro mosaicos musicales—, además de una versión en español del griego Demis Roussos y el clásico Déjame llorar, popularizado por Ricardo Montaner.
“Creo que este disco es uno de los más poderosos que he hecho, si no el más. Sin duda, musicalmente y auditivamente, el mejor. Tiene mucha contundencia, las canciones son muy fuertes; todas están muy bien hechas, muy bien grabadas, son muy conocidas”, dijo el cantante en entrevista con La Nación.
Lejos de copiar las versiones originales, Yglesias buscó darles un tratamiento orquestal y una interpretación propia. “Para mí estos artistas son modelos a seguir, los trato con mucho respeto. Obviamente, no trato de imitarlos en el disco, sino hacer mi propia versión respetando todos los agudos, lo que ellos cantaron, sus tonos y su complejidad, pero en mi estilo. Sus voces son inimitables”, manifestó el intérprete.
Más que un disco
Alma Ibérica no termina en la grabación en estudio. Como ya ocurrió con sus predecesores, el disco viene también acompañado por una importante producción audiovisual.
Yglesias viajó durante varias semanas por locaciones de Madrid, Segovia, Toledo, Valencia, Barcelona, Granada, Córdoba y Sevilla, en España; así como por Lisboa, en Portugal, para grabar las imágenes de los videos que complementan las canciones.
La producción no fue solo viajar y grabar; previo a irse, Yglesias realizó una investigación profunda de los pueblos e, incluso, los recorrió gracias a la tecnología con mapas digitales y otras herramientas.
Ya en los lugares, las grabaciones fueron extenuantes. Desde el amanecer hasta entrada la noche hubo trabajo constante, cambios de vestuario y la presión de grabar en espacios públicos sin llamar demasiado la atención.
“Además de un reto, es un crecimiento artístico. Esto de hacer algo que nadie se anima al final te vuelve pionero y te saca del montón porque no es algo fácil y mucha gente no se anima. Ahí es cuando se debe pensar que sí se puede hacer y se va a hacer”, aseveró.
La defensa de la balada romántica
Además del homenaje a España, este disco representa para Yglesias un reconocimiento a una generación de intérpretes que, en su opinión, convirtió la excelencia vocal en una prioridad.
El cantante considera que figuras como Camilo Sesto o Nino Bravo marcaron una época en la que las voces se construían con estudio, disciplina e interpretación, cualidades que, dice, hoy no siempre son las que llevan a un artista al éxito.
“En esa época la sociedad buscaba la excelencia y la excelencia en el canto eran estos artistas”, reflexiona.
Alma Ibérica ya está disponible en plataformas digitales. El primer clip, correspondiente a Te quiero, de José Luis Perales, fue grabado en Lisboa y ya puede verse en YouTube. A partir de ahora, Yglesias estrenará un nuevo video cada miércoles hasta completar la colección audiovisual del proyecto.