Corría la mitad de los años 90 y las telenovelas mexicanas reinaban en los televisores de toda Latinoamérica. Con ellas conocimos a galanes y hermosas mujeres que conquistaron los corazones de miles con historias cargadas de amor, desamor, superación y hasta mucha maldad. En aquellos tiempos hubo un actor en especial que se convirtió en el amor inalcanzable de muchos.
Fue el enamorado de Thalía en María la del barrio, también el hombre que llevó al amor apasionado a Gabriela Spanic en La usurpadora y la pesadilla de Adela Noriega en Amor real. Después del éxito que tuvo en varias telenovelas haciendo las de galán (y otras tantas veces en papeles secundarios), el mexicano Fernando Colunga fue uno de los artistas más importantes de su país, pero en un momento se hartó de todo y se alejó de los sets de grabación.



