William Venegas. 22 diciembre, 2018
Jack Black y Joaquin Phoenix trabajan a la orden del afamado Gus van Sant. Foto: Cine Magaly para LN
Jack Black y Joaquin Phoenix trabajan a la orden del afamado Gus van Sant. Foto: Cine Magaly para LN

De mediocres a excelentes van los filmes del realizador Gus van Sant, nacido en 1952, en Kentucky, Estados Unidos, quien ahora regresa con una película de título alargado: No te preocupes, no llegará lejos a pie (2018; Don’t Worry, He Won’t Get Far on Foot).

Por mi parte, de Van Sant, me es imposible dejar de pensar en esa película comprometida, valiente y tan bien lograda que es Milk (2008). Es posible que muchos hemos de coincidir en que la peor idea de Van Sant fue la de repetir a Hitchcock, plano a plano, en su versión con colores de Psicosis (1998).

Ahora, Gus van Sant decide retomar el cine biográfico, no para recrear una parábola, sino para reconstruir la vida del caricaturista estadounidense John Callahan y mostrarlo a él desde los impulsos que lo atormentaban como si fuesen demonios épicos.

Desde la hondura del alcoholismo de Callahan, nos percatamos del inevitable infierno en que él sobrevivía. Con apenas 21 años, en medio de una solemne borrachera, sus vicios lo llevan a un accidente automovilístico del cual queda cuadripléjico: un borracho en silla de ruedas.

El filme parte del proceso de degradación del personaje y, de ahí, hacia su logrado proceso de mejoramiento, cuando decide ser caricaturista, con dibujos simples, si se quiere, pero con un humor fieramente satírico. Durante ese proceso, John Callahan encuentra importantes aliados, disímiles entre sí, y el amor.

En cine, No te preocupes, no llegará lejos a pie pudo haber sido un relato más duro. Sin embargo, Van Sant decide suavizarlo e, incluso, oculta pasajes conocidos y terribles de la vida de su personaje, desde que fue abandonado por su madre. Entonces, para mantener el posible interés del público, Van Sant narra la historia como si fuese un acertijo, con quiebres en el tiempo (analepsis y prolepsis), con diversas rupturas de la linealidad del texto, con particiones distintas de las imágenes en pantalla, en fin, con aspectos formales diversos y mezclados (variopintos).

Empero, el compás narrativo va a paso de carreta, invariable, por lo que el ritmo o el cálculo de tiempos asumen la misma pauta. La película no busca llegar más lejos y, más bien, da concesiones sentimentales. Eso sí, el filme nunca renuncia al punto de vista humano (estar a la altura de la ética), lo que le da coherencia entre sus cambios visuales o juegos con el tiempo dramático.

Ello es importante y le permite darle lugar al optimismo desde la tragedia.El elenco se mantiene bien dentro de esa generosa huella del ojo buscada por el director; no obstante, cansa el afán de Joaquin Phoenix por hacerse sentir como un gran actor en lugar de serlo, simplemente serlo. Más bien, cae en lo extravagante.

No te preocupes, no llegará lejos a pie no es ni será de los mejores filmes de Van Sant, porque le falta sustento dramático; pero lo recomiendo por razones no del todo fílmicas, lo hago por su condición ética. Ahí les queda.

No te preocupes, no llegará lejos a pie

TÍTULO ORIGINAL: Don’t Worry, He Won’t Get Far on Foot

EE.UU, 2018

GÉNERO: Biográfico

DIRECCIÓN: Gus van Sant

ELENCO: Joaquin Phoenix, Rooney Mara

DURACIÓN: 114 Minutos

CINES: Magaly, La Salita

CALIFICACIÓN: TRES ESTRELLAS ( * ) de cinco posibles