El niño de 13 años fallecido la tarde del domingo durante una balacera en Paraíso de Cartago amaba andar en bicicleta. Ese día, sin embargo, decidió dejarla en casa y salió caminando a la pulpería de su barrio para comprar un copo.
Cuando regresaba a su vivienda, se encontró con un vecino, se detuvo a saludarlo y fue entonces cuando quedó atrapado en una balacera que varios gatilleros perpetraron desde un automóvil. El tío de este menor, Arturo Moya, contó a La Nación que su sobrino estaba ya a unas cinco casas de llegar a la suya, cuando una de las balas lo impactó en la espalda.
La familia se percató del ataque armado por el estruendo de las armas y, cuando salieron a ver qué ocurría, cayeron en cuenta de que el menor estaba herido. Arturo narró que otro tío lo llevó en su carro hasta un centro médico, pero el estudiante de sexto grado murió en el camino.
“Cuando llegamos al hospital no había nada que hacer”, relató Arturo.
La escuela Santa Lucía, donde estudiaba el menor de edad, manifestó sus condolencias por la muerte del niño. (Redes sociales/Escuela Santa Lucía)
También fallecieron, víctimas de este ataque armado, el vecino que el menor pasó a saludar y un hombre más, todavía sin identificar.
Arturo contó que su sobrino creció en Llanos de Santa Lucía, donde fue asesinado, y la comunidad está muy consternada porque el menor era muy amoroso y sociable. “Hacía amistad rápidamente”, relató.
“Era un chiquito demasiado alegre, con un corazón muy grande. Por eso es que mucha gente está conmovida. (...) Tenía mucho amor, era un chiquito de bien. No hay palabras para un dolor así. Era un niño... Un niño muy especial para nosotros. Ha sido demasiado duro”, continuó diciendo.
Arturo anunció que su sobrino será velado este lunes por la noche en Llanos de Santa Lucía y la misa será el 3 de noviembre, a las 11 a. m., en la iglesia de ese barrio.
“Ninguna muerte es bonita, pero cuando pasan cosas así es duro”, concluyó.
Altar en honor a menor fallecido como víctima colateral (Keyna Calderón/Cortesía)
Altar en su honor
Este lunes, flores e imágenes del estudiante adornaron un pequeño altar en la Escuela Santa Lucía, de donde estaba a menos de mes y medio de graduarse.
Los docentes y sus compañeros colocaron sobre un ramo de flores la cinta con la que el menor recibiría su título de educación primaria. En la estola se lee “Graduación 2026″ y se observa una fotografía del estudiante con toga y birrete.
La directora del centro, Evelyn Fonseca Madriz, describió al menor como un alumno sencillo, humilde, feliz y carismático, pero, sobre todo, inocente.
“Era el primero en todas las presentaciones de su grupo, inclusive la docente estaba montando la presentación para nuestro Festival Navideño y de todo el grupo solo él se anotó sin dudarlo, de primero. Era el bailarín del FEA (Festival Estudiantil de las Artes) y también participaba en la banda escolar”, expresó la maestra a este diario.
La funcionaria contó que organizaban para el próximo viernes, a las 10 a. m., la despedida espiritual de los sextos grados y el menor iba a participar.
Según las estadísticas del OIJ, el país contabiliza 706 homicidios en lo que llevamos del año, 39 menos con respecto a la misma fecha del 2025, cuando se registraban 745. De ese total, 65 han ocurrido en la provincia cartaginesa.
Además, del total de asesinatos, 44 son menores de edad que se desglosan de la siguiente manera: 38 entre 12 y 17 años; 3 de 12 años o menos y otros 3 con una edad inferior a los 12 meses de nacidos.
Uno de los casos más recientes ocurrió apenas el viernes 17 de octubre, en Liberia, Guanacaste; donde las autoridades confirmaron los femicidios de una mujer y su hija de 9 años. El único sospechoso del crimen es la pareja sentimental de la adulta y padre de la niña, un hombre de apellido Valdez, de origen nicaragüense.