
Una violenta disputa entre miembros del grupo criminal conocido como Los Ledezma y la banda de un sujeto alias Churro, sería la causa de una serie de balaceras que afectan a los vecinos del barrio Corazón de Jesús, en La Uruca.
Este martes, como parte del Plan Escudo, la Fiscalía Adjunta de Narcotráfico y Delitos Conexos, junto con la Sección Especializada Antidrogas del Organismo de Investigación Judicial (OIJ), allanaron la casa de un presunto integrante de la banda Los Ledezma, de apellidos Solano León, quien al parecer administraba un punto de venta de drogas en ese barrio capitalino.
En la operación participaron agentes del Servicio Especial de Respuesta Táctica (SERT), quienes ingresaron por la fuerza a una vivienda que tenía un portón reforzado con pines de acero. Oficiales de la Policía Municipal de San José también apoyaron la labor operativa.
De acuerdo con las autoridades judiciales, la plaza controlada por Solano León es pretendida por un grupo afincado en Tirrases de Curridabat, comandado por un sujeto de apellido Sandí, alias Churro, y, debido a ello, Solano ha sufrido al menos tres tentativas de homicidio.

Foco de balaceras
El fiscal adjunto Mauricio Boraschi explicó que el operativo en La Uruca forma parte del Plan Escudo, una estrategia del Ministerio Público para atender de forma rápida casos de venta de drogas que generan riesgo en las comunidades. “Son una serie de casos e investigaciones rápidas relacionadas con ventas de droga que están causando grave riesgo y problemática en las comunidades”, afirmó.
Según Boraschi, ese mismo plan derivó, en la madrugada de este martes, en diez allanamientos en Bajo Capulín de Liberia, zona que calificó como “bastante conflictiva”, donde se detuvo a diez personas que ya están a la orden de la Fiscalía de Narcotráfico.
Sobre el caso de La Uruca, el fiscal detalló que Solano León es sospechoso de vender drogas en una zona residencial donde confluyen personas con problemas de adicción, y que ha entrado en disputa con otra organización interesada en apoderarse de ese punto.
“A 50 metros está la Escuela Corazón de Jesús y al lado un templo, aquí se están dando balaceras constantemente y el tránsito de gente, sobre todo de menores, que van y vienen de sus estudios, es una preocupación”, afirmó.
Boraschi confirmó que Solano León ha sido blanco de al menos tres intentos de homicidio. “En los portones de la casa hay impactos de bala de las veces que han venido por él, y también sabemos de la amenaza que pesa sobre él”, indicó.
Consultado sobre si el sospechoso ejercía violencia contra los propios vecinos, el fiscal fue cauto: “Mucha gente no habla aquí porque les da miedo, pero sí representa un peligro para esta comunidad”.

Sitio cerrado
El subjefe del Departamento de Investigaciones Criminales del OIJ, Edwin Obando, explicó que la investigación tomó entre mes y medio y dos meses para concretar las diligencias requeridas por el Ministerio Público.
Según Obando, Solano llevaba tiempo controlando el expendio de drogas en ese punto, un sitio de difícil acceso. “Es un lugar cerrado, con un acceso que es casi una sola entrada y una sola salida, y es una zona muy poblada, donde hay bastantes clientes. Otras personas u otros grupos criminales han intentado apropiarse de este punto de venta y han entrado en enfrentamiento con el grupo que él comanda”, detalló.
Sobre los horarios de venta, el oficial explicó que, si bien el tráfico más alto de droga ocurre en la tarde, la noche y la madrugada, las ventas al consumidor final se dan en cualquier momento del día, aunque se intensifican durante la noche.
Como parte de los resultados del allanamiento, la Policía decomisó varias dosis de drogas que al parecer Solano León había lanzado a una zona boscosa que colinda con la vivienda allanada.

