Deive Oldemar Pérez Mena, el feminicida de Kimberly Araya, pasará 35 años en la cárcel, luego de aceptar que asfixió y lanzó los restos de su pareja en una ladera de la ruta 32 en abril del 2024.
Este jueves el Ministerio Público confirmó, en un comunicado de prensa, que Pérez, de 40 años, admitió ser responsable de cometer los delitos de femicidio, amenazas contra mujer, restricción a la autodeterminación y simulación de delito, en perjuicio de su esposa Kimberly Araya, quien tenía 33 años al momento del crimen.
Pérez acudió a la audiencia preliminar requerida por la Unidad de Violencia de Género, sede Heredia, para la solicitud de apertura a juicio, y en ese momento aceptó los cargos y se sometió a un proceso especial abreviado en el que evita la etapa de juicio.
“De esa manera, ante el Juzgado Penal de Heredia se pactó una pena de 35 años, ocho meses y 10 días de prisión, la cual ahora debe ser revisada y homologada por el Tribunal Penal de la zona”, informó la Fiscalía.
La noche de su desaparición, Kimberly había tomado un servicio de transporte privado en las cercanías del parque Los Ángeles, en Heredia. El vehículo la dejó en la entrada de la servidumbre que conduce a su casa, en San Luis de Santo Domingo y a partir de ahí se perdió su rastro.
Pérez, con quien contrajo matrimonio en el 2010, estaba en la casa y la investigación buscaba establecer si tuvo alguna relación con la desaparición de la mujer.
El 25 de abril, agentes del Organismo de Investigación Judicial (OIJ) arribaron a la vivienda donde ambos vivían con sus tres hijos, en ese momento de 11, 10 y 3 años. Entrevistaron a familiares cercanos que estuvieron cerca de ella la noche del jueves 18 de abril y revisaron videos de seguridad cercanas al parque Los Ángeles. Los investigadores determinaron que ella llegó bien hasta su casa.
El carro del hombre; sin embargo, fue visto salir de la vivienda a las 11 p. m. de ese jueves y fue hasta el día siguiente, a las 6:40 p. m., que él mismo puso la denuncia de la desaparición ante el OIJ. La foto de Kimberly fue suministrada a la Policía Judicial hasta cuatro días después de que se perdiera su rastro.
Un día después, tras ocho días de búsqueda, agentes del OIJ hallaron un cuerpo que coincidía con las características de la joven.
El Organismo de Investigación Judicial encontró el cuerpo de Kimberly Araya Granados, el viernes 26 de abril del 2024, en un barranco en el cerro Zurquí. Foto: Rafael Pacheco Granados. (Rafael Pacheco Granados)
En ese entonces, el director de la Policía Judicial, Randall Zúñiga, explicó que el cadáver vestía un pantalón gris con broches y una blusa verde que coincidían con las prendas que andaba la joven el día que no se supo más de ella.
Silenciosa y alejada de los vecinos
En aquellos días, los vecinos en San Luis de Santo Domingo recordaron a Kimberly como una muchacha callada, muy reservada, que siempre respondía al saludo con una risa tenue.
Vivía la final de una servidumbre, en una casa más alejada del resto y bordeada por una fortaleza de cemento.
Su esposo no tenía un trabajo formal, sino que labora como conductor que realizaba servicios privados. Él se encargaba de llevar los niños a la escuela y, según fuentes allegadas, la familia sospechaba de posibles agresiones.
Kimberly Araya Granados, de 33 años,era madre de tres menores de edad. Foto: Tomada de redes sociales
Un pariente cercano recordó que el esposo de Kimberly había mencionado en una reunión familiar que, en caso de que ella algún día lo dejara, la mataría. A partir de ese momento, no descartaron a Pérez como sospechoso. Además, algunos confidentes de Kimberly ya sabían que ella le había planteado el divorcio a Pérez Mena, y que él había pedido posponer la separación hasta finales de año, para dar unos meses y preparar a los hijos para el proceso.
Tras la investigación, la Fiscalía acreditó que desde el 2022 Pérez amenazó a la víctima con agredirla y durante el 2024 el hombre ejerció conductas abusivas en perjuicio de su esposa y también reiteró las amenazas.
Mientras la sentencia queda en firme, el hombre debe continuar en prisión preventiva.