
La investigación del caso Clarividente, que permitió desarticular una presunta organización criminal dedicada a brindar servicios logísticos a grupos de narcotráfico internacional para enviar droga desde la terminal de APM Terminals, en Moín, hacia Europa y Estados Unidos, detalla cómo los sospechosos rastreaban los cargamentos de droga ocultos en los contenedores.
Imágenes incorporadas al expediente muestran AirTags incrustados directamente en los ladrillos de droga. Los AirTags son pequeños dispositivos de localización desarrollados por la empresa Apple, tienen forma de moneda y tradicionalmente se usan para rastrear objetos personales como llaves, bolsos, carteras o maletas, entre otros.

El legajo del caso, en posesión de La Nación, detalla al menos tres casos en los que las autoridades hallaron estos rastreadores dentro de paquetes de droga que, además, tenían impresa la imagen de una flor de jamaica en el empaque y una marca hecha con un troquel con la palabra “ORO”.
Uno de los primeros eventos se reportó el 10 de noviembre del 2023, cuando oficiales del Ministerio de Seguridad Pública destacados en APM Terminals, detectaron que un chofer de camión intentó ingresar 20 paquetes de clorhidrato de cocaína dentro del cabezal.

Una revisión aleatoria llevó a la detección de dos dispositivos de localización de la marca Apple, ubicados dentro de dos paquetes de droga.
Otro de estos hallazgos se denominó policialmente como el Caso Navidad y ocurrió el 16 de diciembre del 2023, durante una revisión de las imágenes del escáner en la Terminal de Contenedores de Moín. Entonces, las autoridades identificaron inconsistencias en el área del sistema de refrigeración de un contenedor que transportaba banano fresco con destino a Hamburgo, Alemania.
Al revisar la carga, encontraron 49 paquetes de cocaína, algunos de los cuales tenían rastreadores incrustados.

Un tercer evento ocurrió la noche del lunes 15 de enero del 2024, cuando oficiales de la terminal portuaria encontraron 50 paquetes de cocaína ocultos en un cargamento de 1.680 cajas de piña fresca para exportación. Al menos dos de los paquetes revisados de forma aleatoria tenían AirTags incrustados de la misma forma.
Esta organización era presuntamente comandada por un hombre de apellidos Casanova Duartes, de 32 años, y su esposa, Melanie Bell Ramírez, hija del extraditado Gilbert Bell Fernández, alias Macho Coca.
Los miembros de este grupo delictivo, según la investigación, cobraban ¢250.000 por cada envío de droga, sin importar la cantidad transportada.
La red logística les permitía contaminar los contenedores incluso sin que sus propietarios se dieran cuenta. Para lograrlo, los sospechosos contaminaban los sistemas de refrigeración o recurrían al método conocido como “mete y saca”, mediante el cual extraían de forma irregular contenedores que ya habían ingresado legalmente a la terminal para su exportación.

Según la investigación, para burlar los controles de seguridad contaban con la presunta colaboración de oficiales de seguridad privada, funcionarios del Ministerio de Seguridad Pública y trabajadores portuarios. Los contenedores eran trasladados a predios ubicados en Limón, donde los contaminaban con clorhidrato de cocaína sin alterar la carga lícita. Posteriormente, los reingresaban a la terminal para continuar con el proceso de embarque.
