Día Mundial de la Pasta: cuando la tradición italiana abre la mesa a todos
Una velada a cargo de Divella en Bottega demostró que las restricciones de gluten no impiden disfrutar del alma de la cocina italiana en su máxima expresión.
Cada 25 de octubre, el mundo rinde homenaje a la pasta, ese icono indiscutible que trasciende fronteras y sabe adaptarse a cualquier mesa. En Costa Rica, la marca italiana Divella conmemoró la fecha con una experiencia culinaria en Bottega, pensada para explorar la riqueza de sus recetas tradicionales.
Más que un plato, un símbolo cultural: la tradición de la pasta trasciende generaciones y fronteras.
Para mí, la invitación venía con un reto implícito: soy intolerante al gluten. Ir a una celebración dedicada a la pasta suele ser sinónimo de limitarse a mirar o conformarse con una ensalada de cortesía. Sin embargo, la sorpresa de la noche fue otra. Junto a dos comensales que compartían mi misma condición, descubrimos que los chefs habían diseñado un menú paralelo impecable utilizando la línea gluten-free de la marca.
Lejos de sentirse como un plato de compromiso, cada tiempo mantuvo el nivel, la textura y el sabor del resto del banquete. La velada no solo celebró la versatilidad del producto, sino un valor aún más importante en la gastronomía: la inclusión real alrededor de la mesa compartida.
Más allá de cada preparación, me llamó la atención que la propuesta contemplara distintas necesidades alimentarias sin dejar de lado el propósito de la velada: celebrar la pasta y su versatilidad. La experiencia demostró que las alternativas también pueden formar parte de una mesa compartida, en la que cada persona encuentre opciones acordes con sus necesidades.
Herencia que evoluciona
Con más de 135 años de historia en Italia y más de 35 años en el mercado costarricense de la mano de Distribuidora Alpiste, Divella demostró cómo una casa tradicional puede evolucionar sin perder su identidad.
Más que un acompañamiento, el vino funcionó como el aliado clave para descubrir nuevos matices en cada preparación.
Entre copas de vino, maridajes bien pensados y combinaciones de salsas y quesos, la cena dejó claro que la pasta ya no impone barreras. Comer rico, honrar la tradición y cuidar las necesidades alimentarias de cada invitado sí pueden convivir en un mismo plato.