Revista Dominical

Upala reconstruye lo que el agua le arrancó durante el Huracán Otto

Tres meses después del Huracán Otto, la vida brota entre los escombros que dejó el fango que lo cubrió todo: los vecinos de Upala recobran lentamente sus rutinas cotidianas a punta de sudor y trabajo sin descanso

Eliseth Ramírez y su hijo Ian Daniel   perdieron su casa en Bijagua el 24 de noviembre del 2016. | FOTO: RAFAEL MURILLO.
Eliseth Ramírez y su hijo Ian Daniel perdieron su casa en Bijagua el 24 de noviembre del 2016. | FOTO: RAFAEL MURILLO. Rafael Murillo
Eliseth Ramírez y su hijo Ian Daniel perdieron su casa en Bijagua el 24 de noviembre del 2016. | FOTO: RAFAEL MURILLO. (Rafael Murillo)

Al atardecer, la luz baña las cicatrices de los cerros que rodean a Bijagua de Upala. Entre el verde exuberante de la cordillera de Guanacaste, se asoman grandes surcos cafés que bajan desde sus cumbres hasta sus faldas. La tierra deslavada que falta arriba todavía está abajo.

Los vecinos acumularon el barro en montículos, entre paredes desmoronadas y los esqueletos de los carros que quedaron inservibles. Seca, convertida en polvo, la tierra ha vuelto a ser inofensiva.

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