Revista Dominical

Tres adultos recuerdan las cicatrices del 'bullying'

La violencia escolar no se olvida, dicen los sobrevivientes. Estas son las marcas indelebles de los apodos burlistas, el vandalismo y las agresiones físicas.

"El bullying empezó sin que me diera cuenta. Era un chiste un día, luego un golpe o empujón. De repente, ves que es algo de todos los días”, dice Ricardo*.

“No me llamaban por mi nombre: me conocían por un apodo que, de manera despectiva, hacía referencia a mi orientación sexual. Me lo enviaban en papelitos, me lo escribían en los cuadernos, y en el casillero. Para la vista y burla de todo el colegio”.

Foto: Shutterstock.
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