Revista Dominical

La masacre de Liberia: el monstruo en la casa de al lado

Una tragedia de hace ocho años tiene todavía lecciones para enseñarnos, aunque el dolor sigue latente

Tres mujeres y dos hombres, todos menores de 25 años, aparecieron degolladas dentro de una casa en el barrio La Victoria en enero de 2017.
Tres mujeres y dos hombres, todos menores de 25 años, aparecieron degolladas dentro de una casa en el barrio La Victoria en enero de 2017. Rafael PACHECO GRANADOS

Han transcurrido ocho años desde aquella noche en Liberia en la que cinco universitarios fueron asesinados en su hogar. Una huella, un tatuaje, un sacerdote y el testimonio de una niña de 14 años, como piezas de un rompecabezas, permitieron a las autoridades desentrañar el crimen. En cuestión de quince días, se puso cara al “Monstruo de Liberia”, el vecino con historial delictivo y una oscura obsesión sexual vinculada a una de las víctimas.

Casi una década después, el caso aún despierta sentimientos entre los agentes del Organismo de Investigación Judicial (OIJ) que lideraron las pesquisas. Los hechos de aquella noche y el inusual trastorno de personalidad del asesino son hoy objeto de estudio en la carrera de Criminología. Hasta la fecha continúan trascendiendo nuevos detalles que nos hablan de un país que se acostumbró a convivir con crímenes antes inimaginables.

El caso conmocionó el país y, para Flavio Quesada, uno de los agentes del OIJ llamados a resolver el crimen, es inolvidable. “El caso genera un recuerdo imborrable en la carrera policial. Eran estudiantes con notas para arriba de 98, en promedio. No le hacían daño a nadie. (...) Es algo que lo marca a uno para toda la vida”, dijo a este medio.

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