Revista Dominical

Julia van Wilpe habla sobre la arquitectura, el trópico y cómo merecemos vivir mejor

Julia van Wilpe fue este año la primera ganadora del Premio Nacional de Arquitectura. Su historia de vida explica mucho

14/09/2026. Retratos a Julia van Wilpe en su casa de habitación. Montaña del Sol, Santa Ana. Fotografía: Lilly Arce
14/09/2026. Retratos a Julia van Wilpe en su casa de habitación. Montaña del Sol, Santa Ana. Fotografía: Lilly Arce Lilly Arce

Todo empezó en Sarapiquí cuando apenas despuntaban los años 60. Para llegar a la casa de madera, abierta abía que andar dos horas, montados a caballo con el barro hasta la panza. De noche se escuchaban innumerables insectos. Llovía un poco, quizá era justo después del verano, pero algunas cosas no se recuerdan con tanta claridad ahora. Era la casa de los suegros de Julia van Wilpe, quien pensó allí, en Heredia, en cómo habría que entender la arquitectura en el trópico.

Había nacido en Bremen en 1942, hija de un reconocido escultor. Bremen estaba en reconstrucción, “puro asfalto, todo reglamentado, todo nuevo, todo ciudad”.

En 1962 conoció a Derk van Wilpe, de familia afincada en Costa Rica, y su primer viaje al país les tomó tres días. En 1964, interrumpió sus estudios en Hannover para casarse aquí. Eventualmente, se convirtió en la sétima mujer colegiada como arquitecta en el país. Este año, fue la primera en recibir el Premio Nacional de Arquitectura José María Barrantes.

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