Chirripó: estos paisajes son el premio para quienes conquistan la montaña
De día o de noche, el Parque Nacional Chirripó exhibe sus encantos a quienes se animan a visitarlo. El fotoperiodista Rafael Pacheco retrató la belleza que los que han subido la cima más alta de Costa Rica tanto pregonan
24/02/2023 Parque Nacional Chirripó. Caminata hacia el refugio en Base Crestones y recorrido por algunos de los puntos más visitados, para ver flora y fauna. El viento y el frío de la madrugada del sábado 25 de febrero casi que impedían salir, pero como resistirse a documentar esta belleza, las 2:49 a.m. Rafael Pacheco Granados
Rafael Pacheco Granados
Si de por sí caminar en ascenso por un sendero polvoriento y pedregoso a lo largo de al menos 14 kilómetros de pura montaña es duro, no lo es menos lidiar con el fuerte viento e inclemente frío por las noches y madrugadas en alturas superiores a los 3400 metros sobre el nivel del mar (mnsm).
A todo ello se deben enfrentar quienes se retan a visitar el Parque Nacional Chirripó y los diferentes destinos que ofrece, la mayoría de ellos relacionados con picos montañosos como Los Crestones, Ventisqueros y el mismo Chirripó, a 3820 msnm.
Pero como lección de vida, todo esfuerzo tiene su recompensa. Y qué más gratificante que toparse con paisajes de ensueño, para donde se mire, no más llegar al albergue en la base de los emblemáticos Crestones.
Pero aquí apenas empieza la aventura. Ahora se trata de retomar fuerzas y enrumbarse hacia las cumbres desde donde las puestas de sol son mágicas y los amaneceres sublimes. Y para rematar, tal vez disfrutar aunque sea por unos minutos, del cielo nocturno pletórico de estrellas.
Hay que hacerlo, vale la pena, aunque duela hasta los tuétanos. No hay nada más grato que regresar a casa sabiendo que se apreció todo el panorama que ofrece la naturaleza desde lo más alto del territorio nacional. Ese es es el premio.
Los Crestones son el primer sitio natural que se convirtió en símbolo patrio. Imposible no admirarlos. (Rafael Pacheco Granados) Durante buena parte del ascenso hacia el refugio en Base Crestones se puede apreciar, a lo lejos, el Cerro Urán. (Rafael Pacheco Granados) Durante la caminata el cansancio obliga a mirar al suelo, pero levantar la vista puede convertirse en un bálsamo. (Rafael Pacheco Granados) A las 4:54 p.m. en el Cerro Ventisqueros. No es necesario preguntarse de dónde viene su nombre. (Rafael Pacheco Granados) En los páramos (zonas de más de 3400 msnm), la vegetación es muy baja y destaca la chusquea o cañuela Batamba. (Rafael Pacheco Granados) El atardecer desde la cima del Ventisqueros, el viernes 24 de febrero, a las 5:41 p.m., fue espectacular. (Rafael Pacheco Granados) Aunque apenas iluminado por la mortecina luz de la tarde, el Cerro Chirripó dejó ver su majestuosidad. (Rafael Pacheco Granados) El viento y el frío de la madrugada del sábado 25 de febrero no dieron tregua, pero cómo resistirse a documentar esta belleza. (Rafael Pacheco Granados) Sobre la llanura, en la base de los Crestones, se reflejó la tranquilidad y perfecta armonía de la naturaleza. (Rafael Pacheco Granados) La lagartija espinosa es uno de los animales que con más frecuencia aparece durante los recorridos por el parque. (Rafael Pacheco Granados)