Revista Dominical

Bohemias, vicios y gigantes, un ‘tour’ por cantinas de San José

La tertulia se sienta en la barra de las cantinas y barras más emblemáticas de San José, para rato, para largo, para siempre... Octogenarios y veinteañeros son seducidos por su encanto.

El Súper Gigante  es escenario de fiestas y encuentros de amigos y enamorados. Todos pasan un buen rato, entre ellos Cristopher Coronado y Sandra Martínez.  | PABLO MONTIEL
El Súper Gigante es escenario de fiestas y encuentros de amigos y enamorados. Todos pasan un buen rato, entre ellos Cristopher Coronado y Sandra Martínez. | PABLO MONTIEL Pablo Montiel

Lucía hace sonar la guitarra con Aquellas pequeñas cosas, de Joan Manuel Serrat; 162 botellas, dos trofeos de billar y tres de fútbol arriendan el espacio de los cuatro estantes de la cantina; Raúl la acompaña con un cajón peruano y el resto de los compañeros de mesa cantan la tonada; en las paredes se rinde homenaje, con escudos y afiches, a dos selecciones de fútbol: la italiana y la tica, de la azurra se aplaude su campeonato mundial del 2006, de la criolla su heroico papel en Italia 90; los de la mesa de al lado –desconocidos de Lucía y Raúl– se incorporan al concierto, son el coro, el güiro, las maracas y la pandereta; la barra tiene forma de una ele mayúscula, las sillas son las mismas que se usarían en una oficina administrativa, de la pared cuelgan bolsas de maní y biscochos; Nancy, la salonera, le lleva una boca de arroz blanco con albóndigas a un cliente pochotón, el sujeto deja el delicatessen en pausa y aprovecha la melodía para bailar con su acompañante de aquella noche; en una pequeña pizarra blanca, en donde se anuncian las promociones del día, está escrita la leyenda: “El guaro blanco es un alimento, yo solo jumo quisiera estar, cuando me pasa por la garganta, cómo me encanta poder tomar”.

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