Revista Dominical

Así es la vida de un chamán en Costa Rica

Luis Quetzal es un indígena cabécar de la zona de Alto Chirripó. Su vida se basa de la custodia de la naturaleza y la enseñanza sobre plantas medicinales para las generaciones venideras

13 y 14 de julio. Ujarraz de Buenos Aires de Puntarenas. Documental fotográfico sobre las sesiones espiriturales de sanidad que realiza el chamán Luis Quetzal en la región indígena de Ujarraz en Buenos Aires de Puntarenas. Ritos y cánticos previos y la utilización de plantas medicinales en los diferentes rituales. En la foto: Luis Quetzal incabeza el grupo que sale de la casa cónica cabécar seguido por algunos niños que cantan y tocan los intrumentos del ritural. Foto: Albert Marín.
13 y 14 de julio. Ujarraz de Buenos Aires de Puntarenas. Documental fotográfico sobre las sesiones espiriturales de sanidad que realiza el chamán Luis Quetzal en la región indígena de Ujarraz en Buenos Aires de Puntarenas. Ritos y cánticos previos y la utilización de plantas medicinales en los diferentes rituales. En la foto: Luis Quetzal incabeza el grupo que sale de la casa cónica cabécar seguido por algunos niños que cantan y tocan los intrumentos del ritural. Foto: Albert Marín. Albert Marín.
Luis Quetzal, Chaman de Ujarraz de Buenos Aires. Luis Quetzal es un hombre de pocas palabras. Contempla su entorno, como la casa cónica cabécar ubicada al lado del río Ceibo en Ujarrás de Puntarenas. Foto Albert Marín (Albert Marín.)

A pesar de que todos somos un tubo abierto de sudor, nadie le gana a Luis Quetzal con sus largas mechas destilando en agua. De los veinte que nos encontramos debajo de una cerrada carpa de sábanas, Luis es quien muestra más calma que ninguno. Susurra mientras su nariz gotea el sudor de la frente y abre con sus manos un portal de oración entre el humo que ligeramente asciende hasta topar con el techo.

Sudamos más. Para unos pulmones novatos en la ceremonia de Temazcal el aire ahumado resulta incontrolable. Los más pequeños ceden sus cuerpos y sus pupilas al calor, mientras que los más experimentados inhalan con fuerza y cierran sus ojos para dejarse llevar por una oración silenciosa.

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