“Se tomaron las medidas correspondientes y se conversó con los equipos, para que entiendan lo que significa este evento y que es algo totalmente familiar. Los aficionados que asisten van a colaborar y a pasar una buena tarde en una actividad benéfica”, señaló Joseph Ramírez, coordinador de la parte operativa del evento y de la competición.
Además, explicó: “Se les pidió que como actores principales tengan esa responsabilidad de transmitir el mensaje de que es un actividad benéfica y en la que no se quiere ningún acto que empañe el objetivo principal, que es ayudar”.
Ramírez recalcó que quienes asistan pueden estar tranquilos, porque se dio una coordinación minuciosa con Fuerza Pública, Cruz Roja, Bomberos y seguridad privada. Joseph detalló que cuentan con todos los permisos y hay un operativo importante para garantizar el orden.
Así mismo, expuso que como es costumbre, no se permitirá el ingreso de ninguna de las barras organizadas. Esto para garantizar que todos los presentes convivan sin ningún inconveniente.
“Desde hace varios años se tomaron medidas para no tener las barras de los equipos en el evento y esto transmite seguridad. Si bien, lo que pasó en la gran final no fue tanto en las graderías y entre aficionados, es importante recalcar que es una actividad familiar y sobre esto se está trabajando. Por más que sea un evento de benéfico, hay que cumplir con todas las obligaciones de la ley, para que los asistentes al evento estemos tranquilos y seguros”.
Ramírez aclaró que hay un compromiso de los clubes para llevar a sus principales figuras disponibles, pese a que planteles como Alajuelense o Herediano apenas retoman sus prácticas, luego de la Gran Final.
Las entradas para los 90 Minutos por la Vida se pueden adquirir en SpecialTicket.net, con precios de ¢6.000 en sol y ¢7.000 en sombra. Además, por medio de Kolbi se podrá donar diferentes montos a los números 9001, 9002, y 9095. También se habilitó el sinpe 8620-9090.