Apenas Lionel Messi terminó su emotivo y extenso discurso en su despedida de la Selección de Argentina, sus compañeros lo abrazaron y empezaron a cantarle: “Vení, vení, cantá conmigo, que un amigo vas a encontrar, que de la mano, de Leo Messi, todos la vuelta vamos a dar”.
Habló por varios minutos con micrófono en mano. Tenía mucho que decir, sereno y valiente, sin quebrarse. Incluso, parecía que quería seguir diciendo todo lo que pensaba para que ese instante no se terminara nunca, porque todavía llevaba la camisa 10 de la Selección de Argentina puesta. Y quitársela no es fácil.
“Es difícil decir hay tantas emociones. Lo primero en lo que pienso es en mi viejo”, pronunció Lionel Messi, recordando a Jorge Messi, que vivirá por siempre en su corazón.
Él hablaba y todos lo escuchaban con atención, empezando por su madre Celia, su esposa Antonela y sus hijos Thiago, Mateo y Ciro.
“No queda más que agradecer, fue un orgullo muy grande estuve muy feliz con esta camiseta durante más de 20 años, hasta en los peores momentos. Nunca dejé de luchar. No venir más va a ser un dolor muy grande”, apuntó.

De manera sincera y hablándole de frente a su gente, Messi dijo que jugar en la Selección Argentina es lo más lindo que le pudo pasar.
“Siento que es el momento, el último Mundial fue demasiado lo que me tocó vivir, estuvimos cerca de volver a ser campeones del mundo. Estuvimos muy cerquita. Lo dimos todo. El partido con Inglaterra fue un desgaste muy grande para nosotros a nivel emocional y de piernas. La realidad que llegamos con lo justo”, pronunció, advirtiendo que no son ciertas cosas que se decían, porque todos lo dieron todo.
“Lamentablemente no pudimos ser campeones, pero no tengan dudas de que todos mis compañeros dejaron todo siempre por esta camiseta. Agradecerle a mis compañeros por todo este tiempo que compartimos, que cumplieron mi sueño de ser campeones de todo lo que jugamos”, citó.
Entre confesión y confesión, retrocedió cuatro años y dijo que en ese lugar le tocó vivir uno de los días más felices de su carrera, que fue el partido que jugaron después de ser campeones del mundo.
“Hasta el día de hoy veo videos y me emociono. Muchas gracias. Hoy me toca vivir el día más triste, el día que me voy de la selección, pero voy a estar de su lado bancando a los chicos que vengan”, añadió.
”Van a venir momentos duros, no es normal lo que se hizo, nosotros nos tenemos que acompañar más que nunca. Para conseguir objetivos grandes hay que conseguir objetivos, hay gente que quiere hacerle mal a la selección y no hay que darle el gusto”, afirmó.
Él mismo cayó en cuenta de que tal vez las emociones estaban mostrando un lado de él desconocido.
No quería soltar el micrófono, a pesar de que durante toda su carrera ha sido de pocas palabras.
“Estoy hablando más que nunca, no me quiero ir de acá, no quiero dejar la cancha, soy un agradecido a Dios de ser argentino. Muchas gracias. Los quiero”, destacó Lionel Messi.
Seguían los homenajes y él continuaba muy sereno, a pesar de que sus propios hijos lloraban desconsolados, abrazándolo.

