Costa Rica se aparta de condena iberoamericana a medidas coercitivas y contrarias al derecho internacional que obstaculizan el desarrollo de los países
Gobierno de Laura Fernández se apartó de uno de los 20 puntos del documento, que condena la coerción internacional; Argentina, Colombia y Paraguay también dejaron constancia de su desacuerdo
El gobierno Laura Fernández decidió no respaldar un punto de la Declaración de Madrid, relacionado con el rechazo a medidas coercitivas contra los Estados Flickr Secretaría General Iberoamericana
El gobierno de Laura Fernández decidió desmarcar a Costa Rica de un pronunciamiento contra las medidas coercitivas que obstaculizan el desarrollo de los países. Ese rechazo forma parte de la Declaración de Madrid, suscrita durante la XXX Cumbre Iberoamericana, efectuada en la capital española.
La posición costarricense quedó consignada en una nota al pie del documento, en la que se indica que la República de Costa Rica “se disocia del párrafo 4 de la Declaración de Madrid”. El encuentro de dos días concluyó este jueves con la firma del acuerdo.
Ese apartado señala: “Rechazamos la coerción y la aplicación de medidas contrarias al Derecho Internacional y la Carta de las Naciones Unidas que obstaculicen la capacidad de los Estados para hacer frente a sus necesidades y prioridades en materia de desarrollo”.
Costa Rica se aparta de rechazo iberoamericano a medidas coercitivas contra los Estados
La Nación consultó a la Presidencia sobre las razones que llevaron al Gobierno a apartarse de ese pronunciamiento y sobre la interpretación que hace del contenido y alcance del párrafo 4. Al cierre de esta publicación, no se había obtenido respuesta.
Los gobiernos de Argentina, Colombia y Paraguay también dejaron constancia de su desacuerdo con ese apartado. Durante la cumbre, Argentina estuvo representada por su presidente, Javier Milei; Colombia, por el vicepresidente de la República, José Andrés Restrepo; y Paraguay, por su canciller, Rubén Ramírez.
Países pueden expresar reservas
Andrés Allamand, secretario general Iberoamericano, afirmó que es habitual que los países expresen reservas sobre puntos específicos de las declaraciones. (JAVIER SORIANO/AFP)
Andrés Allamand, secretario general Iberoamericano, explicó que este tipo de diferencias no representa una complicación para la Comunidad Iberoamericana, pues los países pueden expresar posiciones particulares sobre determinados puntos, sin que eso impida alcanzar un consenso sobre el resto del documento.
“Es absolutamente normal, no genera ningún inconveniente, no genera ninguna complicación que, existiendo consenso respecto del núcleo fundamental de la declaración, algunos países quieran expresar un punto de vista particular respecto de algunos de los temas que, en definitiva, se acogen en la declaración”, manifestó Allamand.
El secretario general agregó que el texto es claro al rechazar las medidas de coerción que no estén conformes con el Derecho Internacional y que los países están en su derecho de plantear observaciones o posiciones distintas durante la negociación.
“A algunos países les gustaría quizás agregar algún elemento; están en todo su derecho de hacerlo. A algunos les podría interesar agregar un comentario en el sentido opuesto; están en su absoluto derecho de hacerlo. Esa es la norma, por así decirlo, reglamentaria que rige desde siempre a la Comunidad Iberoamericana”, añadió.
Por su parte, el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, destacó que la declaración refleja la diversidad de opiniones y posiciones que conviven en el sistema iberoamericano. También defendió el resultado de las negociaciones entre los países participantes.
“Es una declaración que refleja la diversidad de opiniones y posicionamientos que tiene hoy el sistema iberoamericano, que por cierto no es nuevo, porque estamos hablando de que siempre ha habido ese esfuerzo por tratar de encontrar ese mínimo común denominador y en este caso se ha logrado, y creo que es el resultado óptimo”, afirmó Sánchez, quien agradeció al secretario general iberoamericano y a los equipos negociadores.
Otros compromisos
La presidenta Laura Fernández estuvo entre los jefes de Estado y de Gobierno que participaron en la XXX Cumbre Iberoamericana, celebrada en Madrid, España. (OSCAR DEL POZO/AFP)
La Declaración de Madrid está integrada por 20 puntos. La observación de Costa Rica quedó limitada al cuarto apartado, mientras que el resto del documento recoge acuerdos y compromisos en diferentes áreas de cooperación entre los países iberoamericanos.
Entre ellos figura la aprobación de la Estrategia de la Cooperación Iberoamericana, que establece objetivos en educación, cultura, conocimiento e innovación; igualdad, cohesión y desarrollo social; sostenibilidad ambiental; fortalecimiento de la democracia, la institucionalidad y el Estado de Derecho, así como transformación productiva para el desarrollo sostenible.
Los países también acordaron crear la Red Iberoamericana de Reducción del Riesgo de Desastres y Protección Civil, con el propósito de fortalecer las capacidades regionales de prevención y respuesta ante emergencias.
Otro de los compromisos fue establecer la Alianza Iberoamericana de Inteligencia Artificial, coordinada por la Secretaría General Iberoamericana (SEGIB), para impulsar la cooperación en ese campo y fortalecer la soberanía tecnológica y cultural de la región. La adhesión de los países será voluntaria.
Además, aprobaron la Carta Iberoamericana de Movilidad Académica, orientada a facilitar el intercambio de estudiantes universitarios, el traslado de expedientes, las dobles titulaciones y los estudios de posgrado entre instituciones de educación superior de la región.