Internacional

Bolsonarismo después de Bolsonaro

La derrota de Bolsonaro merece una celebración. Pero nadie —mucho menos Lula— debería olvidar que las fuerzas que lo empoderaron no han desaparecido

Camila Villard Duran_OP
Camila Villard Duran_OP

Brasil ha elegido un nuevo presidente eligiendo un viejo presidente. Luiz Inácio Lula da Silva del Partido de los Trabajadores, que ejerció la presidencia desde 2003 hasta 2010, derrotó al actual presidente de extrema derecha, Jair Bolsonaro, en la segunda vuelta. Pero eso no significa que lo que representaba Bolsonaro haya sido derrotado.

El simple hecho de que hubiera una segunda vuelta subraya el hecho de que el electorado de Brasil, como muchos en todo el mundo, está profundamente polarizado. Bolsonaro, cuyo respaldo proviene particularmente de los militares y de los cristianos conservadores, recibió más de 51 millones de votos en la primera vuelta, y más de 58 millones en la segunda. También cuenta con un apoyo considerable detrás de escena —tanto financiero como ideológico— de parte de intereses económicos poderosos, especialmente en la agroindustria. De hecho, 33 de los 50 principales donantes de la campaña de Bolsonaro pertenecen al sector agropecuario.

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