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El progreso no depende solo de los microchips

El campo biológico nos traerá progreso científico, tecnológico, social y económico

Sobre chips se cultivan o crecen las diferentes células que se utilizan en el Proyecto Organ-on-chip del Instituto Tecnológico (Tec). Foto: cortesía del Tec.
Sobre chips se cultivan o crecen las diferentes células que se utilizan en el Proyecto Organ-on-chip del Instituto Tecnológico (Tec). Foto: cortesía del Tec. Ruth Garita

La Ley de Chips y Ciencia, aprobada en Estados Unidos en el 2022, es vista como una excelente oportunidad para fortalecer la industria de los semiconductores en territorio nacional, dada la corta distancia entre nosotros y Norteamérica y la experiencia acumulada a lo largo de varias décadas de trabajar con esta tecnología.

Uno de sus beneficios posibles es el establecimiento de nuevas fábricas que produzcan esos materiales de naturaleza inorgánica, capaces de funcionar como conductores o aislantes de corriente eléctrica, los cuales son indispensables en todo aparato electrónico.

Como su nombre lo indica, la Ley de Chips y Ciencia está dedicada también a una disciplina que en Costa Rica se olvidó. Dicha ley pretende impulsar 10 áreas consideradas estratégicas: inteligencia artificial, semiconductores y computación de alto rendimiento, ciencia y tecnología cuánticas, fabricación avanzada, prevención de desastres, tecnología de comunicaciones avanzadas, ciberseguridad, biotecnología, tecnología y eficiencia energética avanzadas y ciencia de los materiales.

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