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Ciclones, sismos, diluvios y… nosotros

Vivimos tiempos muy estúpidos y peligrosos, tanto como quienes comandan el mundo

Santiago Manzanal
Santiago Manzanal Santiago Manzanal Bercedo

Los recientes últimos días, algo parecidos, imagino y supongo, a lo que serán los días últimos de este planeta, meten miedo. La naturaleza, madre, sí, pero, cuando le da la gana, madrastra perversa y detestable, nos ha atemorizado a todos. Y, más que eso, se ha llevado por banda centenares de vidas y, encima, millones y millones de dólares destruyendo carreteras, puentes, edificios, casas…

Caos y desmadre. El caos y el desmadre provocados por esta extraña progenitora, de probada conducta bipolar, sobre todo actualmente, en buena medida por culpa nuestra, nos recuerdan, una vez más, que la vida, la vida misma, y, particularmente, la nuestra, la de los bichos humanos, es fragilísima, una quebradiza filigrana, un suspiro...

Irma, acompañada de dos monstruos más, José y Katia, asoló en su espantoso remolino la costa oeste del estado de Florida. Poco después, María, flanqueada por Lee, devastó, de punta a punta, Puerto Rico. Pero no solo Florida y Puerto Rico. Había que desgraciar la vida de mucha más gente, y ambas “damas” lo lograron a cabalidad: si no, que se lo pregunten a Cuba y a otras islas del Caribe. Ahora, los malditos huracanes vienen de dos en dos, o de tres en tres. Incomprensibles contrastes: Irma y María, dulces nombres de mujer… ¡Joder con la dulzura!... “Fíate de la Virgen y no corras”…

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