Editorial

Un expolio que debe detenerse

Las limitaciones presupuestarias y operativas hacen que una de las mayores biomasas de peces del planeta esté expuesta a la pesca ilegal y al saqueo de su biodiversidad

Una investigación internacional ha vuelto a alertar sobre la devastadora pesca ilegal que sufre la isla del Coco y comprobó el brutal descenso de la población de rayas y tiburones en los últimos 20 años. Uno de los santuarios más ricos del Pacífico oriental tropical, patrimonio natural de la humanidad, se pone de nuevo en entredicho junto con la capacidad del Estado costarricense para protegerlo.

La revista Conservation Biology publicó un estudio realizado por especialistas de universidades de Estados Unidos y Canadá, basado en 1,4 millones de observaciones hechas por buzos de Undersea Hunter, entre 1993 y el 2013. Aunque también hay otras causas del declive, como el fenómeno de El Niño y los depredadores naturales, es indudable que “las disminuciones en abundancia de todas las especies son resultado de la sobrepesca”, opina uno de los investigadores, Marck C. Myers, de la Universidad de Northern Iowa.

En el periodo estudiado, la presencia y abundancia de ocho de las 12 especies de tiburón existentes en el parque decreció en proporciones que van de 45% a 91% –en el caso de los tiburones sedosos–. Según el especialista, “todos los grupos son vulnerables” a la sobreexplotación pesquera, si bien los escualos y las rayas sufren un riesgo mayor. Por ejemplo, el tiburón martillo, asociado mundialmente a la isla, desde la visita del explorador Jacques Cousteau en 1976, experimentó un descenso del 45%.

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