Editorial

Tratamiento de la adicción juvenil

Es mucho más fácil para un joven encontrar una “barra libre” donde sumirse en el consumo de drogas que hallar un programa de rehabilitación para escapar de ellas

Es mucho más fácil para un joven encontrar una “barra libre” donde sumirse en el consumo de drogas que hallar un programa de rehabilitación para escapar de la adicción. A menudo, los padres se dan cuenta demasiado tarde, y cuando procuran un remedio tienen por delante un calvario, en especial si carecen de recursos económicos.

La oferta de oportunidades para consumir drogas a temprana edad se promociona en las redes sociales y toca a las puertas de escuelas y colegios. Es un servicio a domicilio, discreto y eficiente. El 42% de los colegiales consultados por el Instituto sobre Alcoholismo y Farmacodependencia (IAFA) dijo tener fácil acceso a las drogas en su comunidad y el 32,5% se expresó de la misma manera sobre la posibilidad de consumirlas en el centro educativo.

En contraste, solo existen siete programas de rehabilitación de menores, con internamiento, aparte de la iniciativa Nuevos Horizontes, del Hospital Nacional Psiquiátrico, donde apenas disponen de doce camas. Los centros de rehabilitación privados son costosos. Nuestro reportaje de ayer sobre el tema da cuenta de uno donde la mensualidad es de $6.000, una suma inalcanzable para la inmensa mayoría de la población.

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