Editorial

Nueva arremetida contra la CIDH

Ecuador intenta aprovechar los cambios de gobierno en varios países americanos para intentar, una vez más, debilitar a los organismos de defensa de los derechos humanos

Luego de varios fracasos, el Gobierno de Ecuador y sus aliados de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA) volverán a arremeter contra la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y su Relatoría para la Libertad de Expresión. La diplomacia quiteña aprovechará la Asamblea General de la OEA, a celebrarse hoy y mañana en Asunción, Paraguay, para reiterar su plan de reformas encaminadas a restar eficacia a esos importantes organismos del Sistema Interamericano.

La Comisión y la Relatoría son fuente de constante disgusto para Ecuador y sus aliados, una y otra vez señalados por la violación de los derechos humanos y, en particular, de la libertad de expresión. Hasta ahora, las pretensiones del ALBA han sido derrotadas por la decidida defensa de los derechos humanos ejercida por Costa Rica, México, Panamá, Chile, Colombia, Uruguay y otras naciones del continente.

Nuestro país, fiel a los más altos valores democráticos, se ha hecho acreedor al agradecimiento público de la comunidad de defensores de los derechos humanos en todo el hemisferio y más allá. Ha sido líder y fuente de inspiración. Su influencia deja una huella muy superior a la modestia de su extensión territorial y número de habitantes. En el plano moral, Costa Rica se ha constituido en gigante.

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