Editorial

Mirada al gasto social

El principal responsable del crecimiento del gasto social, según el BID, fue la planilla, que creció un 65% entre el 2007 y el 2013

El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) publicó recientemente un pormenorizado análisis del gasto social en los países centroamericanos, incluida Costa Rica. Su contenido y novedosas metodologías lo convierten en lectura obligatoria para analistas, investigadores, académicos y autoridades políticas, pero fundamentalmente para el Gobierno y sus instituciones, cuya función es ofrecer servicios públicos a la comunidad. Las conclusiones no son muy halagüeñas.

El caso de Costa Rica está muy bien documentado. La tesis principal es que, del 2007 al 2013, se incrementó el gasto social en términos reales muy por encima del crecimiento real de la economía, pero la cantidad y calidad de los servicios percibidos por la comunidad no se expandió en la misma proporción.

En términos generales, la coyuntura económica mundial mejoró del 2002 al 2007 y permitió aumentar la recaudación y disminuir el déficit fiscal. Pero, después de la crisis, el gasto público en términos reales se disparó mucho más que el crecimiento real del PIB, disminuyó la tasa de recaudación (asociada con el bajo crecimiento) y, por ende, creció el déficit fiscal comprometiendo no solo las finanzas públicas sino la capacidad estatal para proveer servicios públicos. Costa Rica fue el país con mayor crecimiento del gasto en Centroamérica. De ahí se deriva una primera conclusión: el incremento del gasto social no necesariamente deviene en más y mejores servicios ni, tampoco, contribuye a mejorar el cumplimiento de los fines esenciales del Estado.

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